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sábado, 29 de junio de 2019

Daba la vida por iglesia evangélica, hasta que su hija fue abusada por un pastor

Por Elizabeth Dias

Christi Bragg escuchó sin poderlo creer. Un domingo de febrero, Matt Chandler, el conocido pastor evangélico de su iglesia, predicaba sobre la maldad de los líderes que abusaban sexualmente de aquellos a los que se suponía que debían proteger. Sin embargo, Chandler le aseguró a los feligreses de The Village Church que las víctimas de ataques sexuales serían escuchadas y sanarían: “Nosotros sí las vemos”.

Bragg casi vomitó. Se levantó y salió del recinto.

Exactamente un año antes, el 17 de febrero de 2018, Bragg y su esposo, Matt, denunciaron a The Village Church porque su hija, que en ese entonces tenía 11 años, había sido abusada sexualmente en el campamento de verano de la iglesia.

Desde entonces, Matthew Tonne, quien era el ministro asociado para la infancia de la iglesia, fue investigado por la policía, acusado formalmente y arrestado por el abuso sexual de la hija de Bragg.

Bragg esperaba que los líderes religiosos explicaran lo ocurrido e informaran a otras familias de la congregación. Esperaba que la iglesia asumiera su responsabilidad y se disculpara. Esperaba poder hablar, aunque fuera una vez con Chandler, un líder al que admiraba desde hace mucho tiempo.

Nada de eso sucedió.

“Ni siquiera puede cuidar de la familia que conoce”, pensó mientras salía del enorme auditorio. “No les diga a más víctimas que acudan a usted, porque lo único que causará es más sufrimiento”.

Desde hace mucho tiempo, las iglesias evangélicas se han distanciado de la crisis de abuso sexual que ha consumido a la iglesia católica. Muchos bautistas del sur han desestimado el abuso sexual por ser un problema ocasionado por el “Hollywood corrupto” o “la teología liberal”. Sin embargo, llegó la hora de la verdad.

Alrededor de cuatrocientos líderes bautistas del sur, desde pastores juveniles hasta altos ministros, se han declarado culpables o han sido sentenciados por delitos sexuales contra más de setecientas víctimas desde 1998, según una investigación reciente de The Houston Chronicle y The San Antonio Express-News. Pastores superestrellas como Bill Hybels y Andy Savage han sido obligados a renunciar por acusaciones de conductas inapropiadas.

Tras años de resistirse a la reforma, la Convención Bautista del Sur, la denominación protestante más grande de Estados Unidos, prometió que atendería el problema esta semana en su reunión anual de miles de pastores. El nuevo presidente de la organización, J. D. Greear, ha hecho un llamado para hacer un acto de contrición por “una cultura que ha hecho del abuso, el encubrimiento y la evasión de la responsabilidad algo demasiado sencillo”.

En The Village, una de las iglesias bautistas más destacadas del sur del país y un pilar de la cultura evangélica de Texas, Bragg mencionó que los líderes le ofrecieron sus oraciones. En ocasiones se sintió agradecida y trató de respetar sus decisiones.

No obstante, a medida que transcurrieron los meses, se dio cuenta de que el instinto de los líderes de proteger a la institución pesaba más que la preocupación por su hija o su interés en investigar la verdad.

Durante años, confió en que los principales líderes de su iglesia actuaban pensando en lo que era mejor para la congregación y que, si ella no estaba de acuerdo, era su problema. Tenía un motivo espiritual: dudar de ellos era dudar de Dios.

No obstante, el calvario de su hija le mostró el otro lado de su iglesia. The Village, como muchas otras iglesias evangélicas, usa un acuerdo de membresía por escrito que contiene cláusulas jurídicas que protegen a la institución. El acuerdo de The Village evita que sus miembros demanden a la iglesia y, en vez de ello, piden mediación y luego arbitraje vinculante, procesos jurídicos que suelen darse en secreto.

The Village también recurre a una firma de prevención del abuso llamada MinistrySafe, que muchas iglesias evangélicas citan como una salvaguarda de responsabilidad. Bragg dio por hecho que MinistrySafe defendería a su hija, pero luego descubrió que los líderes del grupo eran los asesores jurídicos de la iglesia.

The Village retiró a Tonne de su personal, semanas después de que la familia Bragg mencionó su nombre. A la fecha, la iglesia niega que haya sido despedido por la acusación de abuso sexual.

El abogado de Tonne afirmó que fue acusado falsamente.

The Village se negó a contestar una lista de preguntas detalladas sobre este tema, y Chandler rechazó varias solicitudes para entrevistarlo.

“Desde nuestros inicios ha sido una de nuestras prioridades no solo procurar el cuidado espiritual de nuestros miembros e invitados, sino además la seguridad de aquellos que asisten a nuestros servicios, campamentos, eventos comunitarios y otras actividades”, mencionó The Village en una declaración. “Empleamos una serie de mejores prácticas desarrolladas como resultado de nuestro trabajo con expertos externos, que incluyen la verificación de antecedentes, capacitaciones de seguridad y varios protocolos de seguridad para hacer todo lo posible con el fin de garantizar el cuidado y la protección de todos los participantes”.

The Village afirmó que la iglesia se reunió “a la brevedad” con los Bragg, les ofreció asesoría profesional externa y que todas sus comunicaciones públicas contaron con la aprobación de ellos “en un esfuerzo para ejercer la honestidad, la transparencia y para evitar que alguien se sintiera avergonzado o preocupado”.

La iglesia también dijo que había presentado una denuncia ante la policía y que sigue apoyando el trabajo de las autoridades civiles asignadas al caso.

The Village Church en Flower Mound, Texas, es una de las cinco sedes de la iglesia en el área de Dallas. La familia Bragg perteneció a The Village Church durante casi once años.

No obstante, los Bragg, junto con varios de sus amigos, no comparten esa opinión. Ya no forman parte de The Village, puesto que creen que criar a sus hijos en un entorno en el que la familia no recibe apoyo es, en palabras de Christi Bragg, “un abuso espiritual”.

“Nadie veló por lo que era mejor para nuestra hija”, dijo hablando de manera pública por primera vez. “Ella importa. Jesús dice que importa. Nosotros decimos que ella importa”, agregó.

Y continuó: “Ahora vemos su postura muy claramente. La iglesia no está haciendo esto bien, y no solo en mi caso”.

‘Tu mundo entero se viene abajo’
Desde que se unieron a la iglesia hace casi once años, The Village fue un hogar para la familia Bragg. El lugar estaba tan abarrotado, que les tomó dos domingos para que toda la familia —Christi Bragg, su esposo y sus hijos— pudiera entrar. La comunidad que encontraron fue magnética.

En una ocasión, cuando su podadora se descompuso, amigos de su grupo de estudio de la Biblia les compraron una nueva. Los líderes pagaron los análisis médicos de Bragg cuando sintió un dolor en el cuello y subsidiaron el pago a los campamentos de la iglesia para que sus hijos asistieran.

Matt Chandler, el pastor principal en The Village Church, tiene seguidores en todo Estados Unidos. Se presentó durante una conferencia en Irvine, California, en 2013.

Era el tipo de comunidad que Bragg, quien no fue criada con apego a la iglesia, quería para sus hijos. Firmaron el acuerdo de membresía de la iglesia, un contrato que declaraba que se someterían a la Biblia y a la autoridad y disciplina espiritual de los líderes. Los miembros prometen “practicar la castidad absoluta” salvo que se encuentren en un matrimonio heterosexual, “abstenerse del consumo de drogas ilegales, de embriagarse, de diseminar rumores” y “luchar de manera diligente por la unidad y la paz dentro de la iglesia”. Los líderes prometen “ejercer amorosamente la disciplina cuando sea necesario”.

Bragg podía sentir que su fe crecía. Aceptó los principios evangélicos, como confiar en Dios, no en los sentimientos personales. Aprendió la importancia de ser lenta para enojarse y rápida para perdonar.

Admiraba a Chandler, un guapo pastor que era una estrella en ascenso de 1,95 metros de estatura, cuyos sermones siempre hacían reír a la gente.

Chandler se ha convertido en un nombre reconocido del evangelismo estadounidense con una infinidad de seguidores en todo el país. Muchos jóvenes consideran que su fe es auténtica, incluso atractiva.

Con más de diez mil asistentes semanales, The Village ahora tiene cinco iglesias en la región de Dallas. Chandler está recaudando dinero para construir una nueva sede que probablemente cueste más de 70 millones de dólares. Hace poco declaró que The Village ha “entrado en una especie de era dorada”.

Esta comunidad, dijo Bragg, fue “nuestra vida entera”.

Pero en un día frío de febrero del año pasado, Christi Bragg estaba empacando la camioneta para que la familia pasara un fin de semana en un lago con amigos. Su hija le preguntó si podía hablar con ella en el porche trasero, a solas.

En el campamento de verano para niños al que había ido unos seis años antes, relató su hija, estaba durmiendo en el dormitorio de las niñas cuando se despertó al sentir que alguien le había bajado la ropa interior. Un hombre, a quien no mencionó, estaba sentado en la cama, tocándola. Se encendió una luz en el baño y el hombre se fue.

“Tu mundo entero se viene abajo”, recordó Bragg.

Sin respuestas claras
Bragg, quien también fue víctima de abuso sexual, se dio cuenta de que su peor pesadilla se había vuelto realidad. De repente, todos los problemas en la vida de su hija cobraron sentido. Las pesadillas recurrentes. La noche que decidió no suicidarse para que sus hermanas no la encontraran muerta. Las horas de terapia y tratamientos médicos.

Cuando la familia llegó al lago, Bragg presentó una denuncia policial. También alertó a la iglesia. No sabía cómo era el proceso de denuncia, así que una amiga la puso en contacto con uno de los pastores de alto nivel.

Tuvo noticias de inmediato. El pastor, Josh Patterson, dijo que la iglesia también presentaría una denuncia ante la policía y que oraría por su familia. El pastor le dio el nombre de alguien que se pondría en contacto con ella.

Cuando la policía comenzó a investigar, Bragg buscó información.

Llamó a la mujer que había estado a cargo del campamento de The Village para tratar de confirmar qué líderes habían asistido ese año. Trató de conseguir que el centro de retiro bautista donde se realizó el campamento le diera una fotografía, una lista de las asignaciones de las cabañas, cualquier cosa. Incluso comenzó a llamar a otras iglesias que también habían realizado campamentos en ese centro. No obtuvo respuesta a ninguna de las llamadas que hizo.

Pasaron semanas, y su hija, por primera vez, comenzó a mencionar el nombre de un hombre que había frecuentado su cabaña: el ministro asociado para la infancia en la iglesia, Tonne.

"Nadie velaba por los intereses de nuestra hija", dijo Bragg.

Incapaz de esperar más para recibir noticias de los líderes de la iglesia, Bragg solicitó reunirse con ellos. La iglesia respondió que podrían reunirse dentro de algunas semanas, tres meses después de que la familia denunció el incidente.

En la reunión, ninguno de los tres principales pastores de la iglesia estuvo presente. Bragg y su esposo llevaron una lista de quince preguntas sobre las políticas de la iglesia y el campamento. No recibieron respuestas claras.

Bragg mencionó la posibilidad de que el abusador pudiera ser alguien de The Village. Eso era imposible, recordó que le dijo Doug Stanley, un director de alto nivel, porque los líderes seguían el código moral de la iglesia que estaba consagrado en el acuerdo de membresía.

Ella volteó a mirar a su esposo cuando salieron. “Gracias a Dios” por el detective de policía asignado al caso, dijo. “Si dependiéramos de nuestra iglesia para que nos diera información, nos estaríamos yendo con las manos vacías”.

‘Conflicto de intereses’
Los líderes de The Village le aseguraron a Bragg que se estaban asesorando con expertos sobre su caso, incluida Kimberlee Norris, fundadora de MinistrySafe, una empresa cuyos servicios son populares entre las iglesias evangélicas.

La firma, que anuncia que su visión “se centra en las víctimas”, ofrece capacitación sobre seguridad infantil y prevención del abuso sexual a las iglesias deseosas de demostrar que están al día sobre cómo proteger a sus congregaciones. Muchos miembros de la iglesia confían en que, si su congregación trabaja con MinistrySafe, debe ser en beneficio de las víctimas.

En su sitio web, The Village cita actualmente su trabajo con MinistrySafe como prueba de que es “un lugar seguro para los niños y las víctimas”.

Bragg pensó que MinistrySafe defendería a su familia. “Dicen que protegen a los niños de los depredadores. Nuestra hija ha sido víctima de un depredador”, afirmó.

No obstante, cuando Bragg preguntó a The Village si podía hablar con un representante de MinistrySafe, la iglesia dijo que no. Uno de los pastores de alto nivel, Brian Miller, dijo que, dado que la iglesia era clienta de Norris, habría un “conflicto de intereses” si ella hablaba con la empresa, relató Bragg.

Lo que Bragg no sabía era que Norris y su esposo son abogados y socios en un bufete jurídico dedicado a gestionar crisis y minimizar riesgos para sus clientes. El sitio web de MinistrySafe ofrece asesoría jurídica y esos servicios se proporcionan a través del despacho de abogados de Norris, Love & Norris.

En una entrevista, Norris se negó a comentar sobre cuestiones específicas de su trabajo con The Village y mencionó que desconocía que la familia Bragg quería ponerse en contacto con MinistrySafe. Comentó que, en general, aconseja a las iglesias retirar a cualquier miembro del personal acusado para que no tenga acceso a los niños durante el tiempo en el que se realiza la investigación penal y emprender pesquisas para ver si otros menores también fueron afectados. Norris explicó que su trabajo consistía en trabajar con la iglesia, no con víctimas particulares, pero que no representaría a un acusado en un caso de abuso sexual infantil. “Mi trabajo es preparar ministerios”, dijo. “Soy abogada, pero no los represento”.

Algunos defensores de sobrevivientes han manifestado su preocupación por la manera en la que las iglesias usan los servicios de MinistrySafe después de que se ha denunciado un abuso.

Bragg cree que los líderes religiosos se
preocupaban más por proteger a la iglesia,
que por el bienestar de su hija

MinistrySafe puede encargarse de los riesgos jurídicos para las iglesias, pero no ayuda a promover una mayor transparencia como parte de su respuesta al abuso, dijo David Pittman, un sobreviviente.

“Los cristianos quieren creer que todo lo que la iglesia hace por ellos es por su seguridad y salvación”, afirmó. “Sencillamente, eso no es cierto, no ahora”.

Noticias sorprendentes
A comienzos de junio, los Bragg le habían informado a The Village que el nombre del hombre que creían que había tocado a su hija era Tonne, pero miles de miembros de la iglesia seguían sin saber que se había denunciado un abuso.

Bragg supo que Tonne acababa de ausentarse debido a un permiso por motivos “personales” que no se dieron a conocer. The Village había enviado correos electrónicos a las familias y les había pedido que le enviaran cartas de aliento.

Ella preguntó a los líderes de la iglesia si su ausencia se relacionaba con su familia. Uno de los pastores de mayor rango le contestó que no.

Luego, de manera repentina, Tonne fue retirado de manera permanente del personal. “Esta decisión es resultado de un problema de consumo de alcohol y es triste para todos nosotros”, dijo Chandler en un correo electrónico que envió a los miembros de la congregación el 15 de junio. “Matt quiso que ustedes supieran la razón específica de su destitución en vez de recibir una noticia vaga y general”.

Bragg no entendía nada: ni el motivo que se dio ni por qué se tomaban en cuenta las preferencias de Tonne, pero no las suyas, ni por qué a él le enviaron cartas, pero no a su familia. Sus amigos se preocuparon más.

“Las cosas siempre me parecieron un tanto extrañas”, dijo una amiga de los Bragg, Ericka Eskam, quien asiste a otra iglesia. “¿Y si no era la única? ¿Por qué no quisieron averiguar de inmediato si no había más niños afectados?”.

La iglesia le pagó a Bragg para que asistiera a ocho sesiones de terapia y le entregó 1000 dólares a su familia en Navidad, no para la atención de su hija, sino para bendecirlos, dijo Bragg.

Tabatha Pino, quien educa a sus hijos en casa junto con Bragg, dejó The Village a principios de este año en parte debido a la falta de respuesta de los pastores. Las nuevas madres tienen más atención que los Bragg, dijo.

“Uno pensaría que estarían con la víctima”, dijo. “Eso lo dice todo”.

Cuando terminó el verano, Bragg recibió noticias alentadoras. El detective de policía había llevado el caso ante la fiscalía de distrito del condado de Dallas, y The Village por fin estaba dispuesta a emitir una declaración pública. Aliviada, preparó una declaración de la familia para acompañar el anuncio de la iglesia, que se publicó en línea.

Entonces, un domingo de septiembre, Chandler dijo a la congregación que había surgido una acusación de abuso sexual. No mencionó al sospechoso. “Es una muestra de la valentía del menor y la fortaleza de la familia el haber compartido esto, y queremos apoyarlos de todas las maneras en las que sea posible”, declaró.

Lo que dijo a continuación, enfureció a Bragg. “Queremos anunciar con toda claridad que no hay personas de interés en esta investigación que tengan acceso a los menores de The Village Church”, dijo. “No dejaríamos que alguien que esté siendo investigado por un delito semejante esté cerca de ninguno de los niños de The Village Church”.

 Matthew Tonne, que era el ministro asociado
para los niños de la iglesia, fue arrestado
por cargos de conducta sexual inapropiada
con la hija de Bragg.

Se trataba de un tecnicismo. Tonne ya había sido destituido.

The Village dijo en la declaración que el detective policial había pedido a la iglesia “no mencionar el nombre del acusado a sus miembros en aquel momento”.

“Cumplimos su petición”, afirmaba la organización en la declaración. “Posteriormente, comunicamos el nombre del acusado cuando fue parte de los archivos públicos porque los cargos ya se habían presentado y estuvimos en condiciones de hacerlo”.

Para la mayoría de las personas que estaban en la iglesia, la noticia fue una sorpresa. Lancine Aday, de 41 años, dijo que Chandler parecía realmente afectado, pero se sintió un poco intranquila. Su hijo había asistido al campamento en 2012, y tenía dudas.

No obstante, esperaba que la iglesia le estuviera dando a la víctima “todo lo que quiere y necesita”.

“Conociendo a Matt y sabiendo el gran corazón que tiene, me imagino que hizo todo lo posible por hacer por la víctima todo lo que pensó que era correcto”, dijo Aday, en referencia a Chandler.

‘No tenemos ni idea de qué hacer ahora’
En noviembre, el caso se hizo público después de que un gran jurado sentenció a Tonne y los cargos en su contra se publicaron en el sitio web del tribunal del condado de Dallas. Fue arrestado a principios de enero y puesto en libertad tras pagar una fianza de 25.000 dólares.

En vista de que la iglesia seguía sin nombrar a Tonne ante la congregación, Bragg dijo que se sentía tan desesperada que quería pararse frente a todos con un letrero un domingo, con el nombre de Tonne y su número de caso, F1800705, que había memorizado.

Pero el 20 de enero, estuvo presente cuando Chandler se levantó para dirigirse a la congregación. Ella había tenido muy pocas noticias suyas; él le había enviado a su familia una tarjeta breve escrita a mano en julio, disculpándose por no haberse puesto en contacto con ellos. Cuando Bragg le preguntó si aceptaría tomarse un café con ellos, la asistente de Chandler le ofreció una fecha para la que faltaban meses.

Esa mañana de enero, Chandler dio una actualización vaga sobre “el incidente del campamento infantil de 2012”.

Refirió a los miembros de la congregación a una declaración en el sitio web de la iglesia, agregando que no quería entrar en detalles. “Todo aquello” lo hacía sentirse “débil, cansado, fatigado y dolido”.

Chandler agradeció a Dios por la “evidencia de gracia” en la familia de la víctima. “Todavía están aquí”, oró desde el escenario. “Todavía estamos caminando con ellos. El Señor se mueve con ellos”.

La declaración decía que Tonne había sido acusado formalmente, pero no mencionaba los cargos; decía que había sido retirado del personal “por otras razones”.

La abogada defensora de Tonne, Sheridan Lewis, dijo recientemente que le preocupaba cómo la iglesia había manejado el caso y que estaba analizando la que pareció ser una “decisión calculada” de los líderes de la iglesia de retirar a su representado después de “una investigación evidentemente superficial”.

Durante meses, familiares de los Bragg los habían presionado para que contrataran a un abogado pero la familia estaba nerviosa. Sus amistades de la iglesia decían que contratar a un abogado no sería bíblico, citando las Escrituras y el acuerdo de membresía.

Bragg con su hija en casa. La familia ya no asiste a The Village Church.

Bragg recordó un episodio que presenció en The Village unos años antes, cuando una mujer anuló su matrimonio tras descubrir que su marido veía pornografía infantil. Los líderes de la iglesia la sancionaron por no seguir los protocolos para el matrimonio establecidos en el acuerdo. Al final, los líderes se disculparon, pero Bragg temió un castigo similar por parte de la iglesia.

Sin embargo, cuando los Bragg se reunieron con representantes de The Village para una mediación jurídica a mediados de mayo, la pareja acudió con sus abogados. Ningún pastor estuvo presente ni se llegó a una resolución. Al día siguiente, Christi Bragg y su marido cancelaron su membresía de The Village.

“Lo que encontramos el miércoles fue una iglesia que tomó la decisión consciente de protegerse en lugar de reflejar al Jesús que dice seguir”, escribió al pastor de su iglesia en Southlake.

“Es una broma tremendamente triste”, continuó. “Nosotros seguimos las reglas. Seguimos los estatutos. No tenemos ni idea de qué hacer ahora”.

Los pastores no han pedido a los Bragg que regresen, según la familia.

En una declaración, The Village afirmó: “Continuamos rezando para que se sepa la verdad, para que se haga justicia y por la sanación de todos los involucrados”.

Boz Tchividjian y Mitch Little, los abogados que representan a la hija de la familia Bragg, quien ahora es mayor de edad, dijeron que su clienta planeaba seguir adelante con el litigio formal a fin de hacer a The Village “responsable por el trauma sexual infligido a su persona, cuando era una niña, por parte de un empleado adulto”.

Una iglesia que fuera su casa
La Convención Bautista del Sur no tiene ningún procedimiento ni mecanismo de seguridad para responder a una acusación de abuso cuando surge en alguna de las iglesias de la denominación, las cuales son autónomas. La convención se ha resistido a peticiones de reforma desde hace años, pero atender la cuestión del abuso sexual será una parte importante de su convención anual de esta semana en Birmingham, Alabama.

Se espera que los representantes voten para determinar si se creará un nuevo comité que evalúe las acusaciones contra las iglesias por manejar mal los casos de abuso, y respecto a una modificación constitucional propuesta que permitiría expulsar a dichas iglesias de la convención si las acusaciones se comprueban. Hace poco, los líderes también dieron a conocer un nuevo programa para atender a los sobrevivientes.

Analizar cómo se protegen jurídicamente las iglesias en los casos de abuso no forma parte de la agenda. Algunos de los altos funcionarios a los que se les ha dado responsabilidad para atender este problema también han buscado asociarse con MinistrySafe.

Un pequeño grupo de defensores ha planeado realizar una protesta durante la conferencia, siguiendo el ejemplo de la reina Ester, una mujer que según la Biblia fue escogida para enfrentarse a los líderes “en momentos como estos”.

Al presidente de la denominación, Greear, le preocupa cada vez más que las familias puedan ver hipocresía y se vayan.

“Dios entregó su vida para proteger a los vulnerables”, señaló Greear. “¿Qué mayor mentira podríamos haber dicho sobre el Evangelio si hacemos de la vista gorda cuando la gente recurre a nosotros en busca de ayuda?”.

Christi Bragg dijo que todo lo que había querido era una iglesia que fuera su casa y se preocupara por su familia. Los evangélicos de Dallas están encantados con The Village, con Chandler y con todo lo que la iglesia representa, dijo ella recientemente. Luego comenzó a llorar.

“Es nuestra palabra contra la de esta gente”, afirmó. “¿Dónde podremos ir y decir: ‘Esto es lo que nos ha pasado’, y que realmente nos respeten?”. (i)




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