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sábado, 16 de septiembre de 2017

septiembre 16, 2017

Mi hijo tiene pesadillas con el sacerdote Elvin Taveras Durán

Desde el pasado lunes, cuando se hizo pública la noticia de que el sacerdote Elvin Taveras Durán, supuestamente abusaba sexualmente del adolescente Fernelis Carrión Saviñón y después de una discusión lo asesinó, el niño Juan, de nueve años, a quien el religioso le daba “chalacas” y dinero, no duerme.

Tiene pesadillas en las que el cura intenta abusar de él.

En el 2015, cuando el menor tenía siete años, conoció al sacerdote Taveras Durán en el Colegio Santa Cecilia, centro que el religioso visitaba constantemente y, a veces, sustituía a los maestros que faltaban.

Taveras Durán siempre resaltaba los rasgos físicos del menor, le decía que “eres muy bello. Tú eres mi rubio favorito”, algo que su madre no sabía hasta el pasado lunes.

El niño Juan comenzó a llegar a la casa con “chalacas”. Al principio no le llamó mucho la atención a su madre, pero cuando se dio cuenta de que todos los días llegaba con muchos de esos dulces a la residencia donde viven, le preguntó al menor quién se las estaba dando.

La respuesta fue: “el sacerdote”.

La madre del infante fue donde el religioso y le pidió de favor no darle más chalacas a su hijo, pero su petición no fue acogida por Taveras Durán, incluso, se acercó tanto al niño, que éste comenzó a visitar la residencia del cura, como muchos niños más del residencial Los Rosales.

“Yo le dije en varias ocasiones al niño que no entrara a la casa del padre, que ellos violan niños. Sí, se lo decía así de claro para que me hiciera caso, porque desde que ese hombre entró como sacerdote nunca le tuve confianza”, reveló.

Carla, la madre del niño, nunca le tuvo confianza al sacerdote Taveras Durán, “porque él siempre andaba con unos lentes negros.

No saludaba a las personas y si lo hacía no miraba a nadie a la cara.

No sé, su rostro no me daba confianza”, apuntó.

Él me abrazaba

Con la mirada perdida y visiblemente afectado por lo que está pasando, el menor de nueve años reveló que cada vez que el sacerdote Taveras Durán lo veía, le decía “que niño más lindo, tú eres mi rubio favorito”.

“Él me abrazaba y me decía que soy muy lindo. Me abrazaba y me daba muchas chalacas. A veces yo iba a su casa”, precisó el infante.

El sacerdote comenzó a darle dinero al menor, algo que llamó la atención inmediata de su madre, pues ella sabía exactamente el dinero que le daba y el niño llegaba con más.

“La primera vez que me di cuenta de que tenía más dinero de la cuenta, le pregunté molesta quién le había dado y me dijo que el sacerdote.

Yo fui molesta donde él y le dije que a mi hijo no le diera dinero, que él no necesita eso”, expresó Carla.

A pesar de su petición, el niño continuaba llegando a la casa con chalacas y dinero. Al principio le daba RD$25, pero en una ocasión llegó a darle RD$200.

La petición de la madre del niño era reiterada para el sacerdote: no darle dinero al menor. En estas últimas semanas el religioso no le entregó dinero al infante, pero seguía dandóle chalacas, “y yo seguía mandándolo a que se las devolviera”.

Las pesadillas

La noche del lunes, cuando la noticia se hizo pública, el menor de nueve años comenzó a temblar.

“Yo lo entendí ese día, porque hasta yo estaba afectada con la noticia.

El ambiente se sentía extraño.

Todos en el vecindario decían que se sentían raros y no es para menos”, dice Carla.

Expresó que todas las noches oran antes de acostarse y le enseñó a su hijo el Padre Nuestro, pero a partir de esa noche le dijo que no quería orar, porque se acordaba del padre.

“Cuando nos acostamos el niño comienza a temblar y yo pienso que se está poniendo malo, y comenzó a hablar durmiendo y decía: el padre lo dijo, el padre lo dijo. Yo lo desperté y me dijo que se estaba soñando con el padre”, dice la madre.

Al día siguiente le pidió a su madre enseñarle a orar de otra manera, porque el Padre Nuestro le acordaba al sacerdote. En ese momento comenzó a llorar y a decir que el sacerdote es su amigo y no entiende por qué cometió ese crimen.

“El niño se durmió, pero en la madrugada comenzó a temblar nuevamente y se paró sonámbulo a caminar por la casa entera. Yo lo desperté y me dijo que el padre era su amigo, y que tiene miedo de que si lo sueltan le haga daño”, reveló.

No abusó

La madre del menor de nueve años cree que el sacerdote no llegó a abusar sexualmente de su hijo, pero entiende que estaba preparando el terreno para hacerlo. “Yo estoy segura que a ese joven que le pasó eso no fue de la noche a la mañana. Yo siempre vivía alerta con mi hijo, porque sé que le puede pasar cualquier cosa”, dijo.

Entiende que si el sacerdote Taveras Durán hubiese abusado de su hijo, él se lo hubiese dicho, porque tienen mucha confianza.

Carla reveló que nunca confió en el sacerdote, y que sus dudas aumentaron cuando comenzó a darle dinero a su hijo.

“Cuando supe lo del dinero lo único que pensé es que estaba preparando el terreno para hacerle daño a mi hijo”, indicó.

Al otro de sus hijos, de siete años, también el sacerdote le llegó a dar dinero y dulces, y Carla mantuvo la misma actitud negativa ante esas iniciativas del religioso.

“Mi otro hijo hasta se molestaba cuando yo le decía que no tomara dinero, y yo le insistía que ninguno de los dos podían tomar nada del sacerdote Taveras Durán”, manifestó.

Cambió los monaguillos

Cuando la parroquia Santa Cecilia era dirigida por el Padre Ramón, todos los monaguillos eran adultos, pero cuando entró el sacerdote Taveras Durán, aseguran que todos fueron cambiados por adolescentes.

“Desde que el sacerdote Taveras entró a esa iglesia cambió a todos los monaguillos adultos que había.

Todos los nuevos eran de 15, 16, 17 y 18 años, y todos son bonitos”, dijo Carla.

Manifestó que en una ocasión pasó por la casa cural donde vivía el religioso y vio a dos monaguillos en la casa “y tenían una mirada muy extraña”.

“Ellos estaban hablando y cuando yo iba llegando, uno le hizo seña al otro y los dos se callaron. Yo solamente dije en mi mente: Dios mío, perdóname, pero cuando viene a ver este sacerdote está abusando de esos muchachos, porque su mirada era muy extraña”, expresó.

OTRAS FAMILIAS DEL SECTOR REACCIONAN ANTE EL HECHO
NO ACEPTABAN CHALACAS:

Penélope, también residente en el residencial Los Rosales, reveló que nunca confió en el sacerdote Taveras Durán porque siempre usaba lentes oscuros, y cuando se dio cuenta que le dio chalacas a su hijo fue donde él a devolverlas.

“Me molesté cuando le dio las chalacas a mis hijos, ellos solamente tienen cinco y tres años, y eso no me pareció bien. Yo inmediatamente fui donde el sacerdote y le dije que mis hijos no comen dulces, que no se los volviera a dar”, dice.

“Un día yo fui a buscar a mi hijo de cinco años, y cuando él vio al sacerdote se fue corriendo para donde él. El padre lo cargó y dijo: y ese niño tan hermoso de quién es, e inmediatamente le dio varias chalacas al niño”, indicó.

Penélope intentó quitarle las chalacas a su hijo, pero el menor comenzó a llorar.

“Le volví a reiterar que no le diera chalacas a mis hijos, porque yo no les doy dulces”, dice.

Aseguró que la mayoría de los niños recibieron chalacas del sacerdote Taveras Durán.

Manifestó que cuando se enteró de la muerte, se indignó mucho, porque se imaginó que eso pudo pasarle a algunos de sus hijos.

Fuente: listindiario.com

domingo, 22 de enero de 2017

enero 22, 2017

Sacerdote drogaba y abusaba de niño de12 años y decía “Es un sacrificio que tienes que aguantar” (Video)

El sacerdote Francisco Javier Castillo Ríos, uno de los tres miembros de la jerarquía de la Iglesia católica de San Luis Potosí denunciados por abusos sexuales ante la Procuraduría de Justicia del estado, violo durante dos años a un menor al que le decía que eso era “parte de los sacrificios que debía aguantar” si quería también ser sacerdote.

“Que con esa boca y esas manos tan sucias estén hablando de Dios; no puede ser. Él le hacía unas cosas horribles a mi hijo”, fue el testimonio de la madre de José en un reportaje del canal 7 de San Luis.

El padre Castillo conoció a José en unos retiros espirituales en el Seminario menor. El niño tenía 8 años.

Un día, José se lastimó un pie y el sacerdote lo llevó a su casa. “Ahí lo conocimos y empezamos una relación de amistad con él. Empezó a visitarnos constantemente. Luego lo trasladaron al Seminario del terremoto y nos pide que lo mandemos con él a que le ayude a las misas… que le dejen acompañarlo para que fuera aprendiendo el sacerdocio, porque el niño decía que de grande quería ser padre”.

Al mismo tiempo, el sacerdote se convierte en un allegado de la familia, en su confesor y un frecuente invitado a las reuniones. “Venía a la casa, aquí nos confesaba, se daba cuenta de todos nuestros problemas”, describió la madre de la víctima al Canal 7.

El niño cenaba con regularidad con el sacerdote. Un día, a sus 12 años, despertó en la cama del padre Castillo. “Él lo tenía penetrado. El padre abusaba de él, al parecer lo drogaba” con alguna sustancia que le ponía en la cena sin que el menor se percatara.

Pero esa noche, debido a que José no se había comido todos los alimentos, despertó y se dio cuenta de lo que el sacerdote hacía con él. Estaba aturdido, se sentía sin fuerzas, y volvió a quedarse dormido. Por la mañana, el sacerdote se comportó como si nada hubiera sucedido.

Días después José lo enfrentó. Castillo lo amenazó entonces con hacerle daño a su familia, o con hacerles lo mismo a otros niños pequeños si él no aceptaba. Después comenzó a darle dinero para que se quedara callado y mantuvo sus amenazas para continuar abusando del menor.

La mamá de José no se explicaba los cambios de conducta de su hijo y un día, revisando su teléfono celular, encontró varios de los mensajes del sacerdote.

“Encontré unos mensajes de que le iba a dar un dinero; que se lo había aventado atrás de la puerta, que lo recogiera y no me dijera nada, que era para que no hablara, que nos iba a pasar algo, que me iba a pasar algo a mí. Que lo iba a buscar donde fuera si se escondía; que a fuerzas se tenía que ir con él”.

Al día siguiente, la mujer conversó con su hijo y le preguntó por qué no le había dicho lo que le hacía el padre Castillo. “Él empezó a llorar y llorar; no paraba. Por la tarde platico con él, me dice:-que te va a matar, mamá; me dice que es un sacrificio que tengo yo que hacer para ser sacerdote”.

“Le quitó todas las ilusiones a mis hijos, me destruyó a mi familia”, señaló la mujer, quien acudió a la Procuraduría y presentó la denuncia, que quedó asentada en el expediente

Sin embargo, la madre de José también contó que no recibió el apoyo esperado de las autoridades. Se le impidió estar presente cuando José rindió su declaración, y luego se dio cuenta de que había cosas escritas que su hijo no había dicho al Ministerio Público.

“De los abogados del CAVID (Centro de Atención a Víctima del Delito) no sentí el apoyo, ni las ganas de sacar un caso como éste”, mientras que los psicólogos que atendieron a su hijo lo dejaron más inestable emocionalmente, asegura.

Castillo oficia en la iglesia del Sagrado Corazón, en Ojocaliente. Tiene un amparo gracias al cual no ha sido detenido.


Fuente: ecualike.com

lunes, 5 de diciembre de 2016

diciembre 05, 2016

"Sí, yo fui un cura pedófilo"

Esta imagen pixelada fue usada por L’Espresso, en su edición del 19 de mayo de 2009, en la que publicó la entrevista con el cura que confesó ser pedófilo

Esta es la confesión de un sacerdote que abusaba de menores en el Instituto Próvolo de Verona. Frente a un periodista contó las atrocidades cometidas contra niños sordos en Italia, historia que hoy se replica dramáticamente en la misma institución religiosa en Mendoza

"Sí, yo era un pedófilo", confesó el sacerdote frente al periodista de L'Espresso, el medio italiano que reveló en enero de 2009 los dramáticos testimonios de los chicos sordos abusados en el Instituto Antonio Próvolo de Verona.

La terrible "confesión" del religioso se publicó el 19 de mayo de 2009, cuatro meses después de que estallara el escándalo en Italia. Temeroso, pidió el anonimato, pero su nombre ya figuraba en las denuncias ante la Justicia: "Si se enteraran en el Próvolo que hablé, sería inmediatamente expulsado… y no sé dónde ir. Tengo pesadillas pensando que voy a quedarme sin casa", sorprendió el hombre que durante años sometió a la peor pesadilla a niños de entre 7 y 10 años.

"Estoy avergonzado de los sacerdotes que niegan y hacen silencio. Hay mucha hipocresía y 'omertá'", dijo el cura sin que le temblara la voz.

Durante la entrevista con Paolo Tessadri -el periodista que investigó los abusos en Verona-, el sacerdotes por momentos se mostró como un hombre frío y distante, y en otros se ahogó en llanto: "Sí, yo soy uno de los acusados ​​por las personas sordas que vivían en el Instituto Próvolo de Verona. De las cosas que he hecho no hay nada que ocultar, yo al menos tengo el valor de decir la verdad mientras otros guardan silencio".

Como si relatara la historia de otra persona, algo lejano y ajeno, describió cómo comenzó a abusar de los chicos sordos a inicio de los 60: "El primero tenía 7 u 8 años, no recuerdo exactamente. Estuve con quince pequeños sordos, pero con cinco o seis de ellos tenía contactos más frecuentes… Bueno, creo que estuve con trece… o tal vez un par más".

El testimonio revela el horror que vivieron los niños sodomizados en Italia durante casi 30 años. Pesadilla que hoy se repite en 60 alumnos e internados del Instituto Próvolo en Luján de Cuyo, Mendoza, porque allí recaló el cura Nicola Corradi (82) a pesar de las graves denuncias por pedofilia que pesaban en su contra en Verona.

El cura pedófilo del Próvolo se sentó frente al periodista de L'Espresso y contó en detalle qué ocurría detrás de las paredes de la institución religiosa.

-¿Cuántas veces ha abusado?
-Una o dos veces al mes, a veces pasaba más tiempo.

-¿Cuánto tiempo ejerció esa violencia contra los niños?
-Muchos, muchos años. Yo no recuerdo exactamente, pero muchos, muchos años. Empecé siendo un hombre joven y en ese entonces no me di cuenta… era un simple asistente. Lo hacían casi todos en otras instituciones. Era normal. Ese fue el mal hábito.

-¿Vio a otros abusar de los niños en el Próvolo?
-Sí, vi abusar (da el nombre de tres religiosos). Se podían ver las actitudes… De nuestro grupo, solo muy pocos se han salvado de la pedofilia.

-¿Alguna vez alguien fue expulsado del Instituto por pedófilo?
-Sí, hermano… (se refiere al cura Danilo Corradi, superior del Próvolo, que recibió una admonición canónica porque «las acusaciones no pudieron ser probadas, pero ante la duda se dispuso la estricta vigilancia de los responsables de su comportamiento").

-¿Por qué él sí y otros no?
-Fue un violento, el más malo, dañó a los niños y fue enviado lejos.

-¿Continuó la violencia sexual después de aquel episodio?
-Sí.

-¿Los superiores del Instituto sabían lo que allí ocurría?
-Por supuesto que conocían lo que pasaba.

-¿Les confesó a otros sacerdotes que usted era un pedófilo?
-No, me puse de rodillas y me confesé ante Dios y oré. Le he pedido perdón al Señor. La pedofilia ha hecho tambalear mi vida… Pero encontré en los niños una cierta belleza, una cierta atracción.

-¿Hablaron entre ustedes, en la intimidad del Próvolo, de la acusación de pedofilia después de que se conociera la investigación de L'Espresso?
-Sí, la reacción fue fea, chocante, pero la mayoría permaneció en silencio, porque sabía lo que allí ocurría. Salió a la luz una cadena de odio entre los sacerdotes… Es difícil compartir la mancha de la pedofilia y todo el mundo guardó para sí sus pensamientos. Además, el abogado nos dijo que no habláramos con nadie. Pero alguien habló y le fue bien… Yo también quise hablar y ahora me siento aliviado. Lo digo así, de un modo simple: me equivoqué, estoy mal, pido perdón.


Fuente: infobae.com