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miércoles, 18 de abril de 2018

abril 18, 2018

Cómo las empresas se enriquecen gracias al apocalipsis

Maratones de zombis, búnkeres y lanzallamas son algunos de los ejemplos de cómo algunos emprendedores hacen negocio con el miedo o la fascinación que genera la idea del fin del mundo.

El reconocido inventor y empresario estadounidense Elon Musk ha ganado más de cinco millones de dólares gracias a las ventas de un lanzallamas para el 'apocalipsis zombi', producido por The Boring Company, una de sus compañías, que se especializa en proyectos de excavación e infraestructura.

"Cuando llegue el apocalipsis zombi se alegrará de haber comprado un lanzallamas. ¡Funciona contra hordas de zombis; si no, le devolvemos el dinero!", reza la promoción con la que Musk publicitó el arma.

Pero el fundador de SpaceX no es el único que ha visto un filón en el 'inminente' fin del mundo, ya que otros empresarios de todo el planeta han intentado beneficiarse de la fascinación o el miedo que genera en los humanos la idea del día final.

Maratones de zombis

En 2011, Ryan Hogan y Derrick Smith fundaron en Baltimore (EE.UU.) una compañía especializada en la organización de maratones de zombis, un evento que, por específico que parezca, despertó el interés de muchas personas. Los participantes pagan 80 dólares en concepto de inscripción, más una suma adicional si quieren correr caracterizados como muertos vivientes. Durante el primer año de funcionamiento, la compañía organizó maratones en 13 ciudades e ingresó 15 millones de dólares.

En 2013, a la compañía le salieron los primeros competidores, y casi 30 ciudades de EE.UU. celebraron este particular evento. Actualmente hay varias compañía que organizan maratones zombi en todo el país.

Conferencias apocalípticas y kits de supervivencia

Otros dos empresarios, inspirados en la serie 'Walking Dead', en 2012 comenzaron a producir un podcast de radio dedicado a los zombis que llegó a ser muy popular. En 2016, Eric Nordhoff y James Frazier tuvieron la idea de organizar conferencias y festivales para los amantes de los zombis, que llegaban a pagar hasta 1.400 dólares para participar en ellas. 

En un tono menos jocoso, a finales de 2017 la compañía estadounidense Costco lanzó al mercado por 999,99 dólares un kit de supervivencia con alimentos enlatados suficientes para sobrevivir durante un año tras un hipotético apocalipsis.

Iniciativas de este tipo ya aparecieron en 2012, a la espera del fin del mundo según el calendario maya. Entonces en México salió a la venta un conjunto de productos de primera necesidad 'para el fin del mundo', llamado 'Just in case' ('Por si acaso'), que incluía, entre otros elementos, un cuchillo para defenderse de los zombis y una botella de licor de anís. También contenía un bloc de notas para apuntar recuerdos, chocolate, cerillas y una botella de un litro de agua.

En Siberia (Rusia), también se comercializaron productos de primera necesidad para el apocalipsis. Además, algunos emprendedores rusos se dedicaron a construir búnkeres donde refugiarse en caso de desastres naturales o ataques terroristas.

Fuente: actualidad.rt.com

jueves, 22 de febrero de 2018

febrero 22, 2018

Los escándalos de pedofilia se disparan en Argentina

Julieta Añazco empezó a recordar cuando nació su nieto y sintió un miedo repentino que no sabía explicar. "Me empezaron a venir imágenes que había olvidado y no lo pude parar", dice Añazco a pocos metros de la catedral de la ciudad argentina de La Plata. Aún no había cumplido los 10 años cuando el cura Héctor Ricardo Giménez la manoseó por primera vez, durante un campamento de verano. "Los abusos los perpetraba en el momento de la confesión. Nos hacía hacer una fila larga y todos pasábamos de a uno en una carpa. Mientras le confesábamos los pecados en su oído, pegados a su cuerpo, él nos tocaba. Y después decía que lo que allí sucedía no lo teníamos que contar porque era secreto de confesión y si lo hacíamos iríamos al infierno porque era un pecado. Y le hacíamos caso", relata.

Por las noches, asegura que el sacerdote se desnudaba en la tienda de campaña en la que dormía junto a otras cuatro o cinco niñas y les tocaba el sexo. También aparecía en las duchas y las enjabonaba. "Éramos niñas y adolescentes, no sabíamos bien qué pasaba. Nos quedamos paralizadas", responde. La imposibilidad de plantar cara al abusador y el miedo a contar lo que les hacía alguien que consideraban "lo más cercano a Dios" se repiten en el testimonio de muchas víctimas de curas pedófilos que permanecieron en silencio durante décadas. Argentina, el país del papa Francisco, se ha visto sacudida en los últimos meses por varios escándalos protagonizados por sacerdotes y cada vez son más los que acuden a los tribunales para exigir justicia.

El caso más resonante en manos de la Justicia argentina es el que investiga los supuestos abusos cometidos contra niños sordos en institutos de las ciudades argentinas de La Plata y Mendoza. Nicolás Corradi, de 82 años, y Horacio Corbacho, de 56, están imputados por "abuso sexual agravado con acceso carnal y sexo oral" contra al menos una veintena de niños hipoacúsicos de entre 10 y 12 años en el Instituto Próvolo de Mendoza. Los alumnos eran forzados a practicar sexo oral en presencia de los curas. Algunos fueron violados y golpeados, según sus relatos. El infierno que denuncian lo vivieron antes otros alumnos en la ciudad italiana de Verona, donde Corradi fue acusado de abuso sexual en los años 60. En vez de ser expulsado de la Iglesia católica, sus superiores ordenaron trasladarlo a Argentina. Los abusos y las golpizas se reanudaron en este país, primero en La Plata y después en Mendoza. En ambas arquidiócesis niegan haber sido informados de sus antecedentes en Verona, que habrían evitado nuevas vejaciones. Las víctimas y sus abogados lo ponen en duda.

"Tolerancia cero"

Ante una denuncia, los obispos deben apartar al sacerdote, abrir una investigación y remitirla al Vaticano. Las directrices eclesiásticas contemplan también que la Iglesia se ponga del lado de las víctimas y las acompañe, incluso si deciden acudir a la Justicia penal. "Desde hace tiempo la Iglesia no solamente está trabajando en los casos que se van descubriendo de abuso sexual a menores sino también en la formación de los sacerdotes. La Iglesia tiene una mirada no solamente para ver lo que pasó sino para evitar que pase, para hacer lo imposible para que estos casos no se vuelvan a repetir", dicen fuentes de la curia porteña. Desde el Vaticano, Francisco ha exigido "tolerancia cero" contra los curas pederastas y ha pedido a la jerarquia eclesiástica que tome las medidas necesarias contra esos crímenes.

En su país denuncian que en muchos casos eso no ocurre. "Los cambios impulsados por Bergoglio son barnices, son gestos pour la galerie, para salvar la imagen de la institución", critica el letrado Carlos Lombardi, de la Red de Sobrevivientes de abuso eclesiástico. "El superior de Corradi en Italia era el obispo (Giuseppe) Carraro, que hoy está en trámite de beatificación por parte del papa", denuncia. Llama la atención también sobre el padre Julio César Grassi, que no ha sido expulsado de la Iglesia pese a su condena a 15 años de cárcel por abuso sexual agravado contra un menor. Añazco critica el hermetismo con el que la Iglesia lleva la investigación interna sobre su denuncia y la indiferencia del Papa frente a la carta que le escribieron varias víctimas.

Lombardi representa a querellantes contra curas pedófilos desde hace siete años. Su primer caso fue el del mendocino Iván González, quien comenzó a ser abusado a los 19 años por el entonces diácono Jorge Luis Morello, responsable de su formación en el seminario. "Empezó con tocamientos en el cuello, decía que le dolía el cuello. Y fue avanzando de a poco, hasta que un día me tocó de más y me quedé helado", recuerda González casi dos décadas después. Asegura que el abuso se prolongó durante cuatro años, en los que el diácono le obligaba a guardar silencio bajo la amenaza de que si alguien se enteraba no podría entrar en el seminario.

Omar tenía 17 años y era, según sus propias palabras, un joven "introvertido, callado y de pocos amigos". Cuenta que las vejaciones empezaron durante un campamento, cuando compartió la tienda de campaña con un sacerdote que había sido la primera persona a la que se había atrevido a confesar que su padre abusó de él. "Comenzó con caricias, manoseos y luego concretó el abuso. Todo el tiempo me sentía mal, paralizado, angustiado. Me despertaba y tenía una angustia que no se pasaba con nada. Vivía con mis abuelos en ese momento y no se lo podía contar a la familia", describe.

Complicidad civil

Omar decidió acudir al psicólogo, pero este le recomendó no denunciar al cura para evitar el desgaste y la exposición que sufriría. Le hizo caso y el delito prescribió. Lo mismo le ocurrió a González. Sin embargo, más tarde González decidió querellarse contra el Arzobispado de Mendoza por daños morales ante sus reiteradas negativas para informarle sobre la causa eclesiástica abierta contra Morello. El Tribunal Superior de Justicia provincial le dio la razón en 2015 y obligó a indemnizarlo con 30.000 pesos (3.750 dólares en el momento de la sentencia).

González asegura que en algún momento todas las víctimas han pensado en suicidarse y por eso se consideran supervivientes. Cree que de a poco la sociedad argentina comienza a entender que no mienten, aunque en su momento no opusiesen resistencia ni denunciasen. "Tiene que ver con el poder del abusador sobre la víctima, te paraliza", explica.

El cambio social se percibe también en que cada vez son más los menores que se atreven a poner en palabras el horror que sufren, sin esperar a que pase el tiempo. Uno de ellos fue Renzo, el hijo de 11 años de Silvia Muñoz, habitante de una pequeña localidad de Entre Ríos. Hace unos meses, Renzo la sentó en la cama y le dijo que le tenía que hablar del cura del pueblo, el colombiano Juan Diego Escobar. "El cura me lleva a la pieza, me encierra y me toca. Me toca las bolas, el pito, por encima del calzoncillo", le dijo a su madre. Se quedó helada y se largó a llorar desconsoladamente. Después, decidió denunciarlo. La decisión de acudir a la justicia la enfrentó en un primer momento con los vecinos, pero las críticas disminuyeron cuando apareció otro denunciante. "Quiero que vaya preso, porque sino seguirá haciendo lo mismo en otros lugares", dice Muñoz. En unos meses comenzará el juicio contra el cura Juan José Ilarraz, acusado de abusar de medio centenar de seminaristas de 10 a 14 años, entre 1984 y 1992, en la ciudad de Paraná. "Esto es la punta del iceberg. A medida que las víctimas pierdan el miedo sabremos cuántos más casos hay", asegura Lombardi.

Fuente: elpais.com

lunes, 18 de septiembre de 2017

septiembre 18, 2017

La ira de Dios

Difícilmente se ve a alguien hablar sobre la ira de Dios. Particularmente, nunca oí un mensaje sobre eso.

El tema suena como una aparición en las iglesias. Parece que el miedo de perder miembros obliga a los predicadores a omitir el asunto.

La misericordia, el amor y la gracia de Dios están siempre en la agenda del día en los púlpitos. Son temas atrayentes que satisfacen a todos los públicos.

No incomodan a nadie. Ni al infierno.

Al contrario, sensibilizan y causan la sensación de que el Dios Papá del Cielo, al final, va a abrir la puerta general.

Es difícil imaginar la ira del Dios Cuya Palabra dice que Él es amor. 1 Juan 4:8-16.

Pero el hecho es que Él es tanto amor como justicia. Y jamás tolera injusticia o pecado.

Quien conoce y cree en la verdad, pero vive en la mentira, está jugando con la fe.

Israel enfadaba al SEÑOR con pensamientos idiotas, pensando que observar las tradiciones religiosas compensaba sus pecados.

Es lo que ha sucedido entre muchos creyentes. Piensan que el amor y la gracia de Dios cancelan sus carnalidades.

Se olvidan de que,

El Señor es lento para la ira y abundante en misericordia, y perdona la iniquidad y la transgresión; mas de ninguna manera tendrá por inocente al culpable… Números 14:18.

Que nadie cuente con la benevolencia y la compasión de Dios para mantenerse en el pecado, porque la ira de Dios se revela sobre todos los rebeldes, hijos de la desobediencia.

Que nadie os engañe con palabras vanas, pues por causa de estas cosas la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia.

Efesios 5:6

Fuente: blogs.universal.org

lunes, 12 de junio de 2017

junio 12, 2017

La fe y el miedo; una historia judía

 La doctrina jasídica se basa en educar el corazón y las emociones para conocer a Dios. Consiste en estar presente en todo momento, en encontrar la harmonía y la alegría dentro de cada detalle que la vida ofrece; porque sólo así, con amor y felicidad, uno puede entender que Dios se expresa en toda la Creación. El Baal Shem Tov, Israel Ben Eliezer, fue su líder espiritual, uno de los rabinos jasídicos más importantes. En estas dos historias podemos apreciar la fuerza de su fe que llegó a romper encantamientos. Conocemos a fondo al gran rabino, aquel que guió a niños y ancianos a través de bosques. Esperamos les gusten las historias.

Las palabras de su padre

El padre de Israel murió cuando él todavía era un niño.
Cuando sintió la muerte de cerca, tomó al niño en sus brazos y le dijo: “Puedo ver que engrandecerás mi luz y que no estoy destinado a verte crecer. Sin embargo, querido hijo, recuerda todos los días que Dios está contigo, y por esa misma razón no hay nada en el mundo a lo que le debas temer.”
Israel cuidó de estás palabras en su corazón.

La primer pelea

Cuando el niño creció, buscó trabajo como asistente de profesor. Temprano en la mañana llamaba a los niños desde las puertas de sus casas, los llevaba a la escuela y a la Casa de Oración. Mientras caminaban les enseñaba a cantar con él las canciones que se desprenden de los rezos. Cuando regresaban a sus casas, andaban por el camino del bosque.

Los maestros jasídicos cuentan que en el cielo los ángeles se regocijaban cada mañana justo como en su tiempo lo hicieron con las canciones de los Levitas en Jerusalén. Las horas en que se reunían a escuchar las voces de los mortales eran horas de gracia, pero LeSatán estaba ahí también. Para probarlos, entró en el cuerpo de un hechicero quien tenía la habilidad de convertirse en lobo.

Una vez que Israel iba caminando con sus pequeños por el bosque se lanzó sobre de ellos y provocó que los niños gritaran y corrieran por todos lados. Algunos de ellos inclusive se enfermaron del miedo que el monstruo les ocasionó. Gracias a ese evento, los padres decidieron no permitir más las acciones del joven asistente. Sin embargo, Israel recordó las palabras que su padre le dijo antes de morir y volvió a visitar las casas de los niños. Tocó en cada puerta, entró a cada casa y prometió a las familias proteger a sus hijos. Después de un tiempo Tuvo éxito convenciendo a los padres que confiaran en él una vez más.

La siguiente vez que pastoreo a los niños por el bosque llevó consigo un palo sencillo y cuando el lobo atacó nuevamente, lo golpeó en medio de los ojos. El lobo pereció en el momento. Al día siguiente, encontraron al hechicero muerto en su cama.

Escrito por Martín Buber
Traducción e introducción: Aranza Gleason

Fuente: Tales of the Hasidim.
Enlace Judio

miércoles, 31 de mayo de 2017

mayo 31, 2017

Soldados Israelíes cantan: “Yo creo en la venida del Mesías”

Soldados Israelíes cantan: “Yo creo en la venida del Mesías”  



“Ani Maamin
Be’emuna shelema
Beviat Ha Mashiaj…”
“Yo creo con Total Certeza en la llegada del Mesías”
Mi shem a’amin lo mefajed
El que cree que no tiene miedo
Et ha’emuna le’abed
De Perder la fe
Velanu yesh et melej ha’olam
tenemos a el Rey del universo
Vehu shomer otanu mikulam
Y él nos cuida de todos.
“Dios reinó, Dios reina, Dios reinara por la Eternidad”
Fuente: shalomjerusalen.com

martes, 22 de marzo de 2016

marzo 22, 2016

¡Insólito! Resucita bebé que había sido declarado muerto

Un bebé prematuro que tendría menos de un mes de edad, fue declarado muerto y momentos antes de ser incinerado en la morgue, despertó llorando, lo que generó miedo y sorpresa entre los presentes.

El hecho ocurrió en Zhejiang, provincia de china, An An (nombre del bebé), era prematuro, debido a que nació a los siete meses de embarazo, luego de 23 días de estar en una incubadora, la familia decidió sacarlo para que pasara con ellos el Año Nuevo Chino, el pequeño empeoró y tuvieron que llevarlo de emergencia al hospital.

Al día siguiente llevaron al bebé a la funeraria, donde permaneció 15 horas en un depósito a 12 grados bajo cero, hasta el momento que se escuchó su llanto, cuando estaban haciendo los preparativos para su incineración.

Ahora está en la unidad de cuidados intesivos en un hospital, y se espera que se recupere.

2001.com.ve

sábado, 19 de marzo de 2016

marzo 19, 2016

Tripofobia: ¿Padeces de ella? un 80% a que si

La Tripofobia , también conocida como "fobia de patrón repitiente" es el miedo o la repulsión que causan las figuras geométricas que están muy juntas; especialmente hoyos o círculos pequeños. Aparentemente es poco conocida pero muy común en la actualidad. En el mundo de la psicología, aún no está listada en el Manual de diagnósticos y estadísticas de los trastornos mentales, pero miles de personas afirman padecer este miedo a los objetos o imágenes con agujeros pequeños aglomerados o cavidades, como por ejemplo, panales, los hormigueros, a baina de semillas de Lopus o cabezas en las semillas de loto, y al sapo pipa pipa de Surinam; siendo estos, los máximos referentes de estas carcateristicas. Día a día se presentan más casos a nivel mundial. Esta fobia también se describe hacia patrones resultantes de huecos, agujeros y oquedades en gran cantidad sobre una superficie, normalmente de apariencia que no tiene una simetría y / u orgánica.

El término TRIPOFOBIA:

Fue acuñado en 2005, como una combinación del griego trypo (puntazo, perforación o perforar agujeros) y fobia (palabra derivada de Fobos, en griego antiguo «pánico», hijo de Ares y Afrodita en la mitología griega, la personificación del miedo; es un trastorno de salud emocional o psicológico que se caracteriza por un miedo intenso y desproporcionado ante objetos o situaciones concretas).

En el año 2010 una encuesta informal hecha por un grupo de servicios financieros para un programa de marketing citó: "Tripofobia, el temor de los agujeros o grupos de agujeros" como el segundo mayor temor después del miedo a los objetos de madera (xilofobia).

La investigación de esta fobia, es aún limitada. Arnold Wilkins y Geoff Cole, que dicen ser los primeros en investigar científicamente la TRIPOFOBIA, creen que la repulsión se basa en una reacción biológica, más que un miedo cultural aprendido.

La tripofobia, como muchos temores del ser humano, puede aumentar por niveles, presentándose casos de simple asco, repulsión, y de fobia de moderada a extrema, en donde las personas que la padecen, no soportan los objetos o imágenes como un altavoz, una naranja, los macarrones u otras pastas, o el queso gruyere, causando una gran sensacion de agobio. Un gran número de personas padeciendo este miedo no saben de la existencia de su nombre propio y de que es un miedo registrado y conocido.

Así pues, se determina que esta fobia, causa sensación de angustia, malestar, incomodidad o temor a los agujeros y cavidades cuando están repartidos ya sea de forma regular o irregular.

Según algunas fuentes, la tripofobia es una enfermedad que sufre 1 de cada 4 personas en mayor o menor medida.

La Tripofobia es según Urban Dictionary: "Un miedo intenso e irracional por los agujeros, estos huecos, cavidades o agujeros cuentan con una característica particular casi siempre son patrones asimétricos, que al ser vistos por las personas que tienen esta fobia produce una rasquiña en diferentes partes del cuerpo y una sensación que puede resultar muy incómoda".

Una de las creencias populares describe a la Tripofobia como un desorden de ansiedad, que no tiene cura y que puede llegar a ser muy perturbador para las personas que sobrellevan esta fobia.

En un grupo de miles de miembros en Facebook ‘Trypophobia: Fear of Clusters of Holes’, se señala que otros síntomas producidos por esta manía son: vomito, ataques de pánico e incluso pesadillas, sudoración y sobretodo asco.

En algunos países, los seguros médicos ya aceptan tratar bajo su cobertura, la tripofobia; contemplando dicho trastorno, como parte de los padecimientos de ansiedad.

Algunos tratamientos para la tripofobia pueden ser entre otros: una terapia de exposición, en donde se confronta al paciente con la situación temida. El estímulo gradual y progresivo ayuda a controlar la fobia exponiendo al sujeto a lo temido. Otro sería el tratamiento de desensibilización sistemática, y que se maneja con la imaginación del paciente. Si el paciente no llegara a controlar la ansiedad, se buscan otros métodos o se interrumpen momentaneamente estas técnicas. Poco a poco, logra resistir períodos más largos y así se pierde un tanto el miedo. La tripofobia puede ser tratable.

Fuente: taringa.net

viernes, 19 de febrero de 2016

febrero 19, 2016

Miedo made in Honduras

La tasa de homicidios ha bajado veinte puntos. ¡Ajá!, ¿y los asaltos, robos, estafas, violaciones, abuso de niños, secuestros, extorsiones y los delitos de cuello blanco?

Este relato narra casos reales.

Se han cambiado los nombres y se han omitido algunos detalles a petición de las fuentes.

Escape

Doña Juana dejó su casa en un barrio de San Pedro Sula. Había vivido en ella treinta y dos años. Allí creció nacieron y crecieron sus hijos y allí enviudó. Pero su casa la querían los pandilleros y ella no pudo resistir más.

“Mira, ruca, te vas o te matamos a vos y a toda tu familia; ahora nosotros somos los dueños de esta casa”.

El terror se apoderó de doña Juana. Sin saber qué hacer o adónde ir, se le ocurrió dar cuenta a la Policía. Mala decisión. Media hora después de poner la denuncia, lo sabían los pandilleros. Esa noche le mataron un nieto. Lo encontraron al día siguiente, en un saco de nailon, amarrado de manos y pies, con dos balazos en la nuca y con señales de haber sido torturado.

“Mañana enterrás a tu nieto y pasado te vas de aquí”. El mensajero de la pandilla fue claro. Esa mañana de miércoles, resguardada por policías y militares, doña Juana salió de su casa. Como la mujer de Lot miró para atrás la última vez y su corazón se derritió en su pecho. Allí quedaban treinta y dos años de su vida. Lo peor es que no sabía adónde la llevaban los policías.

“Le vamos a dar protección, señora” –le dijo un oficial, pero después de dejarla en Tegucigalpa se olvidaron de ella, de su hija paralítica y de sus nietos. Doña Juana y su familia no solo son desplazados a causa de la criminalidad sino también, son refugiados de guerra, esta guerra civil no declarada que la gente honrada pierde cada día ante la poderosa delincuencia organizada y ante la justicia mediocre que se burla de las víctimas.

Impuesto

Temblando de miedo, don Carlos llamó a un número de teléfono del gobierno para denunciar una extorsión. Acababan de llevarle un teléfono con una llamada en espera. Cuando contestó, una voz deforme le dijo:

“A partir de esta semana le vas a pagar cinco mil varas de impuesto de guerra a la mara… El chavalo que te llevó el teléfono va a llegar cada viernes en la tarde… Si no pagás te morís”.

Y don Carlos se murió.

Amaneció muerto en su cama. El doctor dijo que fue el corazón. Su esposa dice que lo mató el miedo. Desde que recibió la llamada dejó de comer, no dormía, hablaba poco y pensaba solo en la forma en que recogería los cinco mil lempiras para la mara. Lo peor fue que dos muchachos estaban siempre frente a su negocio, como una advertencia clara de que esperaban el dinero el viernes. Pero ese viernes lo enterraron; él se murió el jueves. Hoy, su esposa administra el mercadito “porque no tiene de qué vivir, paga tres mil de renta semanal y lamenta que don Carlos haya sido tan débil. La Policía sabe que la están extorsionando, pero nada puede hacer la Policía. ¿Por qué? Ella no sabe ni le interesa saber. Paga y sigue con miedo. Nada más.

“¿Quién va a poner orden en Honduras?” –se pregunta la señora, y ella misma da la respuesta–: Nadie –dice–; aquí, o la Policía les tiene miedo a los mareros o los mareros les pagan a los policías… Eso es así”.

Julia

Trabaja en el mercado San Isidro desde hace cuarenta años. Compra y vende granos básicos y, a pesar del esfuerzo de tanto tiempo, su negocio no creció nunca.

“Pero me da para vivir –dice doña Julia, una mujer de sesenta y pico de años, de baja estatura, piel curtida por el sol y las penas, llena de canas y de ojos desconfiados–; con esto crié a mis hijos, los eduqué y ahora voy con los nietos. Es que a mis hijas les fue mal con los hombres”.

No compró carro nunca porque no pudo y viaja en bus. La han asaltado tantas veces que ya no se acuerda. De ida y de venida.

“Y los choferes son cómplices de los ladrones –dice–. Una vez, una mujer y su hija se tiraron del rapidito porque nos iban asaltando. La señora se murió. Eso fue allá por Villas del Sol. Desde ese día yo siempre dejo unos doscientos pesos por si me toca dárselos a los ladrones”.

Guardia

Don Julián trabaja como guardia de seguridad en un centro comercial. Cuida una farmacia. Tiene apenas seis meses de estar en ese puesto. Antes era albañil, “y de los buenos”. Pero ya no le dan trabajo a “la gente vieja” y una hija que se lleva bien con un coronel retirado le consiguió la “chamba” en la farmacia. El problema es que en esa farmacia mataron al guardia anterior. Lo mataron por robarle el arma.

“Yo paso ‘chiva’ –dice don Julián–, pero descuidos siempre hay y tengo miedo porque a veces pasan unos muchachos en un Honda Civic gris y me quedan viendo… Yo creo que un día me van a madrugar pero como no hay trabajo para un viejo como yo, pues, ni modo; tengo que seguir allí. Aunque tenga miedo tengo una familia que mantener…”.

Erick

Padece de los riñones desde hace veinte años y desde hace seis le hacen hemodiálisis. El problema es que ya no lo van a atender en el Hospital Escuela porque el gobierno ni paga ni les dio el dinero para la diálisis de los pacientes. ¿Qué va a hacer Erick?

“Esperar la muerte –dice, resignado–; nada más. ¿Qué le toca a los pobres?”

“Y, ¿no tiene miedo de morir?”

“A veces la muerte es lo mejor que le puede pasar a uno de pobre porque así con esta enfermedad uno es una carga para la familia… Si tuviera valor ya me habría cortado las venas o me hubiera metido un par de pastillas para curar frijoles…”

“Y, su esposa ¿qué le dice?”

“Mi esposa todo lo arregla llorando”.

No hay dinero para pagar la diálisis de los hondureños pobres que sobreviven casi sin esperanzas, pero sobra para que los funcionarios de gobierno viajen por el mundo más que Marco Polo y Juan Pablo II juntos. Y, según la Constitución, “la persona humana es el fin supremo de la sociedad y del Estado”.

“Para eso están las universidades –dice un catedrático de sociología–, para formar a la persona humana, al individuo y que el individuo formado, profesionalizado, sea un ente de cambio en la sociedad”.

Sin embargo, debería considerarse un crimen de lesa humanidad y de lesa patria que los que tienen el poder se olviden de invertir más y más en educación. Un ejemplo claro es la Universidad Nacional. Se gastan centenares de millones en edificios ostentosos y se deja de invertir en clínicas de cirugía dental, por ejemplo; clínicas en las que se forman los nuevos odontólogos de Honduras, clínicas que tienen instrumentos de los años setenta, con mangueras rotas, con sillas dañadas, sin una planta eléctrica, sin materiales adecuados, en fin, clínicas obsoletas que contrastan tristemente con los edificios multimillonarios que no satisfacen más que el ego babilónico de dos o tres megalómanos.

“Aquí se forma mi hija –dice un padre de familia que fue a denunciar a un asistente de cátedra por acoso sexual a su hija–, y me da miedo que se contamine, que se infecte con algún virus o bacterias porque en estas clínicas no hay la bioseguridad mínima necesaria en este tipo de aulas…”.

Camino

¿Adónde vamos?

“Los homicidios bajaron veinte puntos”.

“Pero la gente vive con miedo”.

“Ahora se puede caminar por las calles con seguridad”.

“¡Qué farsa más ofensiva!”

Hay que decirle eso a los usuarios del transporte público que van con el alma en un hilo porque en cada parada pueden subir los ladrones pistola en mano. Hay que decirles eso a las mujeres que esperan taxis para ir de sus casas a sus trabajos y que ruegan a Dios que en el taxi no vayan los violadores seriales que desde hace mucho tiempo secuestran a las pasajeras y las obligan a las más abyectas prácticas sexuales. A varias las han asesinado después de violarlas. Qué le digan esto a los padres de familia que salen a trabajar y no saben si volverán a su casa, hombres y mujeres que viven en barrios y colonias dominados por pandilleros y en los que no entra ni siquiera la gloriosa Policía Militar. Qué les digan eso a los vendedores ambulantes de pan que van gritando de calle en calle “¡Va el pan!” y que son asaltados por niños-delincuentes que se drogan y andan mejor armados que un oficial de policía.

Dice don Marco que él llegaba todos los días a una colonia a vender pan blanco, pero en una esquina, sentado en una piedra, más puntual que un enamorado, lo esperaba un pandillero.

“¿Me trajiste mis treinta?” –le decía.

“Sí, papa –le respondía don Marco–, aquí te los ando, pero dejame trabajar en la colonia… Mirá que el pan no es mío”.

“Ponete vivo, pues, o te pelo… Aquí la mara controla”.

Aparte del dinero, el muchacho necesitaba unas dos o tres bolsas de pan de vez en cuando. La ganancia de don Marco.

Un día, don Marco se puso de rodillas y oró:

“Señor, quita de mi camino a ese hombre que me hace tanto daño todos los días… Mira que a veces ni siquiera traigo el dinero para la comida de mi familia. Ya no aguanto más, Señor, y el miedo a que ese hombre me mate me consume… Pon tu mano santa, por favor”.

Don Marco no sabe si Dios escuchó su oración. En esa piedra donde esperaba todos los días a don Marco, el muchacho apareció muerto. Lo habían degollado. No se sabe quién. Dicen los vecinos que ya no lo aguantaban.

Miedo

El miedo es de las emociones más agobiantes que existen. Real o imaginario, mecanismo de defensa o de supervivencia, el miedo paraliza al ser humano, daña su calidad de vida y afecta gravemente el entorno familiar. Y Honduras vive con miedo. A pesar de que los homicidios han bajado, a pesar de que hay patrullas nuevas, un tazón de seguridad de miles de millones y, a pesar también, del cambio de uniforme de los policías.

¿Qué hacer?

“No se trata solo de criticar; hay que presentar soluciones”.

Las soluciones están en manos de los que tienen el poder, pero, ¿hasta cuando?

Los buenos somos más, pero los buenos tenemos miedo.

“Frente a mi casa vive un oficial de la Policía –escribe Fulano de Tal en un correo–, y vive como un magnate. Anda en camioneta del año, usa perfumes caros y anda un Rolex de verdad. ¿Da para tanto el salario de un oficial de Policía?”

Tal vez no, pero mientras se averigua esto, las calles seguirán tiñéndose con la sangre de los inocentes, muchos hogares vestirán de luto y miles de esposas, madres, huérfanos y viudos seguirán llorando… ¡Ah!, y la ATIC y la DPI seguirán peleándose los casos “porque los más fáciles son mejores”.

Es urgente que Dios haga algo porque está visto que el hombre es incapaz de dirigir siquiera su propio paso.

Gracias a los lectores y lectoras que escribieron sugiriendo este tema; gracias a quienes enviaron sus testimonios; gracias a quienes esperan domingo a domingo está sección de diario EL HERALDO

Fuente: elheraldo.hn

miércoles, 3 de febrero de 2016

febrero 03, 2016

EE.UU.: Prohíben paneles solares por miedo a que “absorban toda la energía del sol”


El consejo de la ciudad de Woodland (Carolina del Norte, EE.UU.) ha rechazado una propuesta de huerta solar después de que algunos ciudadanos se mostraran preocupados porque, según ellos, los paneles solares podrían “absorver todo el sol”, informa ‘New York Daily News’.
Una de los residentes de la ciudad, la jubilada profesora de ciencias, Jane Mann, presentó en la reunión del consejo municipal sus preocupaciones e indicó que los paneles acabarían con las plantas de la ciudad, puesto que no podría realizarse la fotosíntesis. Su marido, Bobby Mann, afirmó que las huertas solares “absorverían toda la energía solar” y arruinarían el negocio en la ciudad, detalla la fuente.

Fuente:dontpausegame.com

sábado, 16 de enero de 2016

enero 16, 2016

Acogen a joven cristiana que escapó de su hogar musulmán por miedo


Vivía en Ohio y se resguardó en la vivienda de un pastor evangélico en Miami, Florida. La constitución la obliga que vuelva a dicho estado, empero a la vivienda de una parentela de acogida.
En julio pasado, la joven cingalés (Sri Lanka), Fathima Rifqa Bary, huyó de su domicilio en Ohio, Eeuu, por susto de acoger represarías por parte de sus procreadores, por el hecho de que desde hace cuatro años se había ceñido al cristianismo y juntarse en una iglesia evangélica, según ella.
La familia de origen musulmán, ha sido investigada por las sabuesos de Ohio y igualmente de Florida; adonde fue a detener la adolescente.
Precisamente a la morada de un pastor evangélico, quien le ha encasquetado paraje estos últimos cuatro mese.
No obstante, han negado todas las comunicaciones, que ha cumplido su hija, y reclaman su tuición. Un juez del estado meridional, Florida, ordenó al Departamento de Niños y Familia (Dcf) del estado que Fathima, de 17 años, regrese a Ohio y permanezca temporalmente bajo el cuidado de una gente de acogida.