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miércoles, 1 de marzo de 2017

marzo 01, 2017

¿En qué consiste la felicidad?

En este salmo, el primero de Tehilim, David HaMelej explica en qué consiste la felicidad para un Yehudí.

” … como un árbol plantado sobre corrientes de agua,  que dará frutos en su tiempo y sus hojas jamás se marchitan, y en todo lo que emprenda, prosperará “

PLANTADO:

David HaMelej compara al hombre feliz con un árbol. ¿Por qué? En primer lugar, debido a que ambos crecen. Probablemente no hay frustración más grande para un ser humano que darse cuenta de su propio estancamiento. Si nos quedamos en el mismo lugar año tras año, seguramente nos vamos a deprimir. La felicidad consiste en saber que estamos creciendo y avanzando.   Cuando estudiamos Torá, dice el Rey David, estamos en un constante crecimiento. Intelectual y emocional.   El agua alimenta constantemente las raíces de este árbol.  El árbol crece y se fortalece. Es tan fuerte que resiste la embestida de los vientos destructivos que lo quieren mover de sus principios.  El Yehudí que absorbe constantemente las aguas de la Tora, permitiendo que las palabras de HaShem nutran su alma, adquiere principios morales muy sólidos, que no son fáciles de mover.

FRUTOS

El árbol también da frutos. Los “frutos” son la mayor recompensa en la vida de una persona virtuosa. Los frutos son los hijos de este hombre, que continuarán en el camino de HaShem. A diferencia de los sentimientos de estancamiento e improductividad de los que viven una vida intrascendente, cuando un hombre ve sus frutos/hijos se da cuenta que su camino va a continuar, aún después de que él se haya ido de este mundo.

HOJAS

A diferencia de los frutos, beneficiosos para la continuidad del árbol, las hojas producen sombra que disfrutan los demás. La felicidad del hombre no consiste sólo en asegurar su propia perpetuidad y la continuidad de sus creencias y principios. Un individuo no puede sentirse realizado a menos que sea también generoso y productivo con los demás. Como un árbol que ofrece libremente su sombra a todo el que lo precise, la buena persona de Ama a Israel practica el Jesed, ofrece su ayuda a todos los que la necesiten.

Para David HaMelej, el hombre feliz es el que se nutre de la Torá, creciendo y desarrollando principios muy sólidos; ve a sus hijos siguiendo el camino correcto y es generoso con los que necesitan su ayuda. Esa persona  “…prosperará en todo lo que emprenda ”.

Fuente: halaja.org

martes, 14 de febrero de 2017

febrero 14, 2017

Salmo 12: La mentira como profesión

 TEHILIM # 12: La mentira como profesión

1. Lamenatseah ‘al haSheminit, salmo de David.

Como casi todos los salmos, éste también ha sido compuesto por David haMelej, quien sufrió y presenció personalmente el inmenso daño que las personas sin escrúpulos pueden causar con sus palabras. David fue víctima de engaños y mentiras en su ejercito, en su corte y hasta en su propia familia.

2. Sálvanos Hashem, pues los hombres de bien han desaparecido, la rectitud se ha desvanecido entre los hombres.

David se pregunta, ¿Qué puede hacer un justo, el hombre de bien, cuando vive en una sociedad en la cual todos mienten y engañan? El hombre íntegro no tolera la mentira, su palabra es sagrada. Pero  ¿Qué le queda por hacer cuando la falsedad se ha instalado para quedarse y donde todos a su alrededor triunfan gracias a sus engaños y estafas? David haMelej teme que ya no queden hombres de bien. Teme que hasta las personas íntegras se hayan adaptado a la “nueva normalidad”, a la falsedad, no ya para triunfar, sino para sobrevivir.

3. Los hombres, unos a otros, sólo dicen vanidades, todos hablan el idioma del engaño, como si tuvieran dos corazones.

Los hipocritas tienen un corazón doble: por un lado (con un corazón) odian a una persona, pero por el otro lado (con el otro corazón) simulan amar a esa misma persona. Para engañarlo y eventualmente obtener algún beneficio personal. O en el caso de los enemigos del rey David, alababan al rey en su presencia, para ganarse su confianza y así cuando se presente la oportunidad, traicionar y matar a David para heredar su trono.

Pienso también en la relevancia de este Mizmor para nuestra sociedad contemporánea. En tantos hombres que viven del engaño y que se han convertido en estafadores profesionales. Pienso en las maniobras inmorales pero “legales”; en la letra chica  de los contratos; en las promesas que se hacen sabiendo que no se van a cumplir; en el periodismo que se vende al mejor postor; en las cortinas de humo que fabrican los conspiradores; en la política corrupta, etc. El engaño es endémico. Pareciera que la sociedad humana ha construido un modelo diseñado para que caigan los ingenuos y triunfen los estafadores.

4. HaShem partirá los labios de falsedad, y la lengua que practica la arrogancia. 5. [HaShem castigará a] esos hombres que dicen: “nuestra lengua nos hará poderosos, mientras podamos hablar con nuestros labios, quien nos podrá vencer”?

De acuerdo al rey David, la única esperanza de las víctimas de lamentira “legal” es la intervención Divina. Esperar que Él haga la justicia que los hombres de bien no pueden alcanzar. Que de alguna manera, Dios exponga las mentiras de los estafadores, destruyendo su herramienta de trabajo: su mal usada elocuencia.

6. “Desde el abuso a los pobres, desde el grito desesperado de los abusados, Yo Habré de surgir”, dirá HaShem, “venceré [a los estafadores] y los hare desaparecer”.

David le pide a HaShem que Él se encargue de castigar a los  que usan sus labios para embaucar y sus lenguas para hacer caer al hombre crédulo. La decadencia humana a veces sólo puede ser corregida por la intervención divina. Para David haMelej, la justicia de HaShem surgirá desde lo mas profundo, desde el dolor de los estafados. Desde el clamor de los abusados.

7. Las palabras de HaShem son puras, refinadas como la plata que ha sido pulida siete veces. 8. Tu HaShem protegerás [a los justos de los malvados], cuidarás [a los hombres de bien] para siempre. 9. Los oprimidos subirán [=surgirán desde los profundo], y los malvados estarán condenados a dar vueltas, [como perdidos, sin saber donde ir].

Dios ha prometido justicia. Y protección a los oprimidos. Y a diferencia de los hombres, Su palabra, Sus promesas, siempre se cumplen. En esta vida o quizás después.  Pero Él hará justicia.  Porque Él conoce la duplicidad del embaucador. Y no tolera la impunidad de los malvados.

Fuente: Halaja.Org

jueves, 5 de enero de 2017

enero 05, 2017

Orar en momentos de dolor


 TEHILIM # 3: Nuestra Tefila, en momentos de dolor


En este salmo David HaMelej le reza a Dios para que lo salve de la mano de sus enemigos.

ה ‘מָה – רַבּוּ צָרָי רַבִּים, קָמִים עָלָי.

David reconoce que “Sus enemigos son muchos; demasiados” para que él pueda liberarse de ellos por su cuenta. Y sus enemigos son completamente conscientes de que superan en número a David y a su ejército.

Y es por eso que ellos proclaman:


רַבִּים, אֹמְרִים לְנַפְשִׁי אֵין יְשׁוּעָתָה לּוֹ בֵאלֹ- הִים סֶלָה

“La vida de David, no tiene más esperanza”  Los enemigos creen que: “Ahora, ni siquiera Dios puede salvar al rey David”.


וְאַתָּה ה ‘מָגֵן בַּעֲדִי כְּבוֹדִי וּמֵרִים רֹאשִׁי

David, sin embargo, sabe que “Tú HaShem, Tú eres mi escudo”. Tú me proteges contra mis enemigos incluso antes de que yo te pida Tu protección. Algunas veces, no soy consciente de que fuiste Tú quien me salvó. Y mientras proteges mi vida, “No dejas que mis enemigos me humillen”. Mientras salvas mi vida “Sostienes en alto mi cabeza”, protegiendo también mi dignidad.

  אֲנִי שָׁכַבְתִּי, וָאִישָׁנָה הֱקִיצוֹתִי כִּי ה ‘יִסְמְכֵנִי

Y sabiendo que Tú estás de mi lado “me acuesto en mi cama y soy capaz de dormir”. Porque sé que durante la noche Tú estás despierto, cuidándome. Y “cuando me despierto” por la mañana, me siento seguro y confiado para empezar mi día, porque sé que “Tú me sostienes” durante el día.

  לֹא – אִירָא מֵרִבְבוֹת עָם אֲשֶׁר סָבִיב, שָׁתוּ עָלָי

Sabiendo que Tú estás a mi lado, “¿Por qué habría de tener miedo de mis enemigos?” Tú me cuidas, “¿Por qué habría de tener miedo, incluso cuando millones de enemigos brutales me rodean por todos lados.?”

לה ‘הַיְשׁוּעָה

“La salvación”, la decisión de quién va a ser victorioso y quién caerá derrotado en la batalla, “es Tu decisión”.  Tenemos nuestro ejército, nuestros maravillosos y valientes hijos / soldados que están dispuestos a luchar y, si es necesario, sacrificar sus vidas para proteger a nuestro pueblo. Pero sabemos que al final la “salvación” está en Tus manos.

עַל – עַמְּךָ בִרְכָתֶךָ סֶּלָה

Nuestros enemigos son muchos. Demasiados para que podamos salvarnos nosotros mismos. Ellos nos superan en gran número. Literalmente, son 100 contra 1. Para ellos es obvio que el final de Israel es inevitable. Incluso cuando están ocupados peleando entre ellos y matándose unos a otros, seguimos siendo su más anhelado objetivo. El resto del mundo, la mayor parte del mismo, se divide en dos: aquellos que tienen miedo de nuestros enemigos y nunca actuarán en nuestra defensa, y los que no tienen miedo de nuestros enemigos, sino que por el contrario,  coinciden con la idea que Israel no merece vivir en paz.

Tú eres nuestra esperanza. Nuestra única esperanza. HaShem, “danos Tu berajá (bendición)” de victoria y paz. Para “Tu pueblo”. Para Tus hijos.

לע”נ אייל יפרח, נפתלי פרנקל וגיל-עד שאער ה’יד


Fuente: Halaja.Org