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jueves, 4 de octubre de 2018

octubre 04, 2018

Ese pichón de satanás me violó y me quitó la infancia y la felicidad

Él era el muchachito de “mandao” de la iglesia. Su apariencia lo dice. Se ve dócil y cooperador aun hoy a sus 23 años. Fue a los 14 cuando se convirtió en víctima de pedofilia por parte de un religioso.

Es un joven educado y saluda con amabilidad. Al parecer, el haber sido abusado sexualmente no acabó con esos buenos modales que asegura aprendió de su madre. “Bueno, disculpen la facha, estaba trabajando y salí antes para juntarme con ustedes, pero ahora con esto del aumento del pasaje, no hay muchos vehículos... En fin, eso no es lo que a ustedes les interesa”, sonríe como queriendo ocultar la vergüenza que le proporciona saber que se aproxima a compartir un triste secreto.

Con 240 libras, el protagonista de esta historia no para de caminar mientras va contando lo sucedido aquella mañana de mayo cuando junto a un grupo de jovencitos se aprestaba a dar los últimos toques al altar. Con ello se daría inicio a la celebración de las fiestas en honor a la virgen María.

“Me llamó por mi nombre completo, una cosa que todos me decían mi apodo. Con respeto lo sigo hacia donde él iba caminando y le iba dando los detalles de cómo habíamos hecho todo para la celebración. Noté que no me estaba prestando atención, y luego me di cuenta por qué”, hace una pausa y traga en seco como se dice popularmente.

Su intención evidenciaba que estaba por abandonar la historia. “¿Crees que sería prudente darme un segundo”, apenas pudo responder. “Es difícil, sabes”, se repone un poco.

Prosigue: “Yo lo noto callado y raro. Y creo que es porque hicimos algo malo, pero de pronto me entra para el baño que hay cerca de la sacristía. Comienza a manosearme, y le pregunto: ‘¿Qué es padre, que le pasa, dígame qué le pasa?’, todavía no quiero perderle el respeto sin darme cuenta que ya él me lo había perdido a mí”, respira profundo, se rasca la cabeza, se acomoda la camisa, y se nota tan inquieto como de seguro estaba aquel día.

“Me bajó el pantalón con una furia. Parecía otro. No me hablaba, me puso una mano en la boca para callarme, y...”, no dice nada más. Las lágrimas habían aparecido haciendo uso del protagonismo que este joven le había dado en su historia.

Sin parar de llorar, continúa. “Me violó, me violó, me violó...”, repetía como si al decirlo se deshacía de todas las frustraciones que lleva por dentro desde hace nueve años. Qué si hubo amenazas tras el abuso, era la pregunta que correspondía. Sí, respondió aun llorando. “Ese pichón de Satanás, me dijo: ‘¿Tú sabes que yo tengo un arma, verdad? Con eso te digo todo. Ah, y por supuesto, nadie te lo va a creer’. Eso me dijo el cura al que todo el mundo le confiaba sus hijos”, dice con una evidente tristeza.

Quería que se le hicieran las preguntas de lugar porque aunque se fuera en llanto estaba dispuesto a revelar su historia. “Lo que quiero con esto es que sepan que no son solo las denuncias que se quedan “engavetadas” o a las que se les dan curso las que dicen que estos casos suceden. Son las vivencias de gente como yo, sin infancia, sin felicidad, sin vida por culpa de un malnacido que escondía bajo su sotana al más cruel de los monstruos”, ahí deja que aflore una firmeza que por primera vez hace asomo.

Ese día, se fue a su casa con “dolor de cabeza”, según dijo a sus compañeros para despistarlos de la realidad. “No sé si algunos de ellos había pasado por lo mismo en ese entonces. Aunque se dijo que la lista era larga. Bueno, prefiero quedarme con las dudas de cuántos para sentir menos dolor y rencor”. Lo cuenta mientras pide permiso para ir a la cocina en búsqueda de un poco de agua. Brinda. “¿Quieren un poco?”. No, fue la respuesta. “Yo tomo mucha agua, porque a los pasaditos de libras nos da mucho calor”.

Dejó la iglesia
El caso es que dejó de ir al lugar que hasta ese día era su refugio preferido. “Creí que así me zafaría de él, pero no”, vuelve a llorar, esta vez con una evidente nostalgia. Retoma el tema: “No se conformó con acabar con mi inocencia, con destruirme como persona, con quitarme lo que más me gustaba, que era la iglesia. Es más ,yo quería ser sacerdote”, descansa. “Él acabó con todo. El caso es que como a las dos semanas del suceso mandó a una hermana de la comunidad a buscarme para él hablar algo conmigo, dizque que yo iba a ser su mano derecha. Le dije que no, pero ella insistió”, vienen los recuerdos, y eso evidentemente lo aturde.

Mueve la cabeza de un lado a otro, y la deja agachada mientras termina esa parte que se le ha hecho tan difícil contar. “Accedí a ir para decirle que no me molestara, y que si no me dejaba tranquilo, iba a hablar. Se burló de mí. Me chantajeó diciéndome incoherencias que yo, muchacho al fin, ni entendía. Me entró de nuevo al baño, esta vez a la fuerza pura, me amarró un trapo en la boca, y abusó de mí por segunda vez. Mientras lo hacía me decía: Tienes que entender que tú me gustas así gordito’, eso me repetía”, ahora el llanto regresó, y de verdad, fue fuerte ver su estado de ansiedad, desolación, frustración... Uffff qué dolorosa esta escena.

En lo que se espera el tiempo necesario para continuar el relato, el joven que producto de aquel daño vino a vivir a la Capital, y que hoy trabajaba en un taller de mecánica, hacía ademanes para comunicar que se le aguardara un tiempo más. Había que entenderlo. Era la primera vez que hablaba de un tema que lo mantiene “muerto en vida”.

EL CURA TAMBIÉN ABUSÓ DE UNA MADRE
Pese a la amarga experiencia que ella vivió, la madre dejó que él siguiera yendo a la iglesia porque siempre le decía que quería ser cura, y entendía que no tenía derecho a destruir sus sueños. “Nunca imaginó que era otro quien había roto esos anhelos. Yo siempre le preguntaba a ella que por qué había dejado de ir a misa, que dónde estaba su fe. Siempre me respondía lo mismo: ‘Yo solo creo en el Señor’. Eso me decía y me dejaba complacido”, cuenta.

Cuando él tenía como 12 años fue que ella dejó de ir a la iglesia. Es decir, explica el protagonista de esta historia, que cuando abusó de él a sus 14 años, hacía alrededor de dos años que había violado a su mamá. “Realmente, a ese hombre que ahora debe estar en el infierno dando sus cuentas, no le gustaban las mujeres, pues se descubrió que era un pedófilo en potencia. No sé por qué le hizo eso a mi mamá y sabrá Dios a cuántas más”, hace conjetura.

Aunque era menor de edad, él mismo tomó su decisión de no volver a la parroquia. Abandonó su sueño de estudiar mucho, hacer todo lo posible para ir al Seminario y convertirse en un sacerdote para evangelizar a su pueblo. Jamás ha vuelto a misa, aunque admite, al igual que su madre, que sí cree en Dios. Aún conserva en su cuello un crucifijo que da sentido a lo que dice.

 “La bomba explotó”
La denuncia de dos casos de igual número de menores abusados por el cura del pueblo, ante las autoridades religiosas, dio pie a que se conocieran muchos otros más. “Cuando la bomba explotó, yo callé y mi mamá también. De eso hace unos nueve años. Sabrá Dios cuántas personas más hicieron lo mismo”, dice con tristeza.

Recuerda que ese día una comisión de la comunidad del pueblo fue a hablar con él, pero no le atendió. Mandó a decir que estaba ocupado, que volvieran al día siguiente. “Los que fueron hicieron guardia, pero no salió ni a visitar a los enfermos como acostumbraba a hacer después de misa”. En esta ocasión no llora, pero pasa un largo rato callado. Cuando lo entiende pertinente pide disculpa.

“Qué cosa la vida ¿eh?”, se pregunta. “Tantos temas fuertes que hemos hablado, tantos secretos que le he contado, y sin embargo, lo que más me duele decir es que yo lo vi a la mañana siguiente de que fuera la comisión a hablar con él. Yo iba para la escuela y vi cuando se montaba en su vehículo, con maleta en mano, y no dije nada, me quedé callado...”, se arrepiente y lo deja saber cómo si quisiera devolver el tiempo.

Fue trasladado y años después murió
Luego de mandar una comunicación a las autoridades eclesiásticas, al tiempo se enteraron en el pueblo que “su querido cura” había sido trasladado a otro lugar del país. “Lo mandaron para otro sitio sabiendo por qué no podía volver a donde estaba. Era como una recompensa a sus malas acciones. Y digo recompensa, porque allí iba a encontrar carne fresca, nadie lo conocía, e igual que como hizo con nosotros, se ganaría la confianza de la gente para luego ejecutar su obra: abusar de los menores”.

Hubo gente que dejó de ir a la iglesia por un largo tiempo hasta que se dieron cuenta de que el sacerdote que le habían asignado era un padre con vocación de servicio y con valores. “De hecho así lo ha demostrado. Porque tengo que ser honesto, hay muchos curas que son serios, que nacieron para servirle al Señor y al prójimo, pero hay escorias que se escudan en la religión para hacer realidad sus más asqueantes deseos”, al pronunciar esta frase mira al equipo de LISTÍN DIARIO buscando su aprobación.

No se alegra del mal de nadie, y mucho menos de la muerte de un ser humano, pero admite que sintió un gran alivio cuando supo que aquel cura que le había arrebatado su inocencia a él, a otros niños, y por si fuera poco, a su mamá, había fallecido. “Créeme, no es que con esto pagó lo que hizo, es que con su muerte se salvaron sabrá Dios cuántos menores más”, concluye, y se levanta de la silla para despedirse y darse el baño que se había prometido para quitarse de encima tal vez, uno de sus días más difíciles de su vida, aunque liberador.

DOS SECRETOS EN UNO
Pasó alrededor de un mes para que fuera abandonando el miedo a las amenazas hechas por su verdugo, y lo peor, para que se vistiera de valor y decidiera contar a su madre su gran verdad. Ese día le tenía a su progenitora las respuestas a las tantas interrogantes que durante todo ese tiempo ella le hacía.

“Mi mamá y yo somos amigos, nos conocemos el uno al otro desde que yo tengo uso de razón. Yo comencé a ir a la iglesia desde chiquitito por ella”, cuenta con tranquilidad para ir fortaleciéndose para el siguiente paso: desenmascarar al cura. “Bueno, ese día me dije: Prefiero morir sabiendo que él pagará por lo que me hizo a que siga matando en vida a otros jóvenes como yo. Hoy por fin me quitaré ese peso de encima”, se dijo. “Mami quiero hablar algo con usted cuando pueda”.

La respuesta de ella fue según él cuenta: “Yo siempre puedo, pero voy donde mamá que me mandó a buscar para que la ayude a hacer una escoba y vengo de una vez”.

Volvió rápido, comenta. “Parece que sabía que era algo serio, pues desde el primer día que me pasó lo que me pasó, ella me preguntaba y yo trataba de esquivarla. Me ponía a leer, que penosamente fue él quien me enseñó la importancia de hacerlo, por eso es que hablo así”, se refiere a su dicción casi perfecta. Eso le agradece.

Cuando se sentaron a conversar, ella en la cama y él en un silloncito contiguo, la madre no espero palabra alguna para irrumpir en llanto.

“Mi semblante, mis lágrimas, mi vergu¨enza, todo yo, le dejaron claro que había sido víctima de abuso”. Para su sorpresa, la entristecida mujer, también tenía algunas revelaciones que hacerle: “Habla mi hijo sin miedo. Yo puedo imaginar lo que te pasó, yo también pasé por eso”, al hacer esta cita se para y vuelve a la cocina por agua.

Regresa con un vaso azul en la mano izquierda y en la derecha con un cuchillo. “Este era el que yo tenía que coger para ese esbirro, este era...”, sostiene moviendo el arma blanca. “Esta vez no por lo que me hizo a mí, sino por lo que le hizo a mi madre. Por si no entendieron, eso fue lo que mi mamá me dejó claro, que ese malnacido también abusó de ella”. Siempre han vivido solos. El padre de este joven abandonó a su mamá cuando ella estaba embarazada.

Fuente: listindiarioi.com
octubre 04, 2018

El pastor me violó

Es de un campo apartado de Santiago, y dueña absoluta de la carga emocional más grande que cerebro alguno pueda soportar. Así lo deja entrever ella, ‘La Chica del Batey’, como prefirió llamarse. Es una joven de 19 años que a los 13 perdió su inocencia en el lugar menos imaginado: la iglesia.

Con un pantalón tres cuartos (por debajo de las rodillas), una camiseta que dice: “El que me mantenga que se meta”, unas trenzas no tan bien hechas, unos tenis sin medias, y con un deseo inmenso de sacar hacia afuera ese manojo de resentimientos que la mantiene apartada de la iglesia desde hace seis años, decide romper su silencio.

“Yo era una niña que ni siquiera había desarrollado. Así como usted lo escucha, no había visto la primera menstruación y ya ese hombre me había desgraciado la vida”, respira. “Espérate que no quiero llorar, pero eso no lo he podido olvidar”. Sigue llorando con un llanto contagioso para el cual el equipo de LISTÍN DIARIO no fue preparado.

Vuelve la calma, pero no porque se hayan agotado las ganas de seguir el desahogo. “¿Yo te puedo decir cómo andaba vestida, verdad? Es para que tengas una idea de lo niña que yo era. Tenía puesto un vestido de florecitas que me regaló mi abuela con lazo atrás, puro de niña”, se calla sin dar detalles. Era comprensible su silencio.

“Me dicen que soy como una loquita, pero tengo sentimientos, ¿sabes?”, comenta para justificar las lágrimas que no dejan de caer sobre la vieja camiseta. “Dame un momento”, se dirige a la única habitación que tiene la pequeña casa donde vive con su abuela paterna. Termina de secarse la cara con la cortina que hace las veces de puerta entre la sala y el diminuto cuarto que se alcanza a ver, sin obstáculo.

Regresa aparentemente calmada y lista para decir a los lectores de LISTÍN DIARIO lo que pasó aquella vez y por qué decidió hablar. “Vamos al mambo”, bromeó para reponerse. “Tengo que cogerlo ‘chilin’ ahora, porque mire hermana, yo sí he sufrido en esta vida. Jesús, antes de ese demonio abusar de mí, ya yo era víctima de la pobreza y de todo”, se limpia los ojos y calla. Continúa el relato. “Ese día que él me violó yo fui a limpiar el templo con una prima de mi mamá. Ella me dijo que fuera despolvando los bancos, en lo que ella hacía una diligencia. Él entró con un olor a perfume, dizque que iba para una reunión. Me preguntó por la prima y cuando le conté que no estaba, de una vez me dijo, ‘ven acá, para enseñarte algo que quiero que limpien’. Yo fui, porque yo solo pensaba que estaba sirviendo a mi iglesia y que me iban a dar un dinerito por la limpieza. Ay Dios mío, no quiero llorar, ayúdame DiosÖ”, era el momento de esperar.

“Me besó con su asquerosa boca”
Fue corta la pausa. Ella es fuerte. “Fui a la parte de atrás con él a ver el sucio, y el sucio era él. Me dijo que no hablara ni media palabra aunque llegara alguien, que si no lo hacía me mataba. Me soltó el lazo del vestido que te dije, me lo quitó y comenzó a besarme con su asquerosa boca y a pasarme la mano, hasta que me desgració la vida”, toma unos minutos.

Un nudo en la garganta impidió hacer las preguntas correspondientes. Por suerte ella siguió hablando y dándole sentido a esta historia tan difícil de contar. “Yo lloré tanto y le dije: ‘¿Por qué usted me hace esto si me conoce desde chiquita? Yo no me he formado, yo soy una niña”, dice en medio de un llanto que daba deseo de abandonarlo todo.

Conforme avanzaba en su relato ‘La Chica del Batey’ que a simple vista parece alegre, no tenía ni rastro de aquella chispa con la que recibió a los reporteros. “Yo creía que era más fuerte”. Lo eres, y más de lo que te imaginas. Lo que sucede es que eres una persona con sentimientos. Fue la frase de consuelo que surgió para contribuir a esa fortaleza que tiene al atreverse a contar su secreto para que otros también lo hagan y denuncien al abusador. “Cuando le pregunté por qué, él no me contestó esa pregunta. Solo me dijo que no me atreviera a hablar y siguió amenazándome. Yo lloré tanto que se podía limpiar el piso con tantas lágrimas. Jehová, cuánto grité”, y lo repite al parecer como el primer día porque no para de llorar.

Estaba adolorida física y emocionalmente. “No podía caminar del dolor en mis piernas, en todo mi cuerpo, del dolor en el alma. Como Dios me ayudó me puse el panti y el vestido. No pude hacerme el lazo, mis brazos no me daban, yo era muy pequeña para mi edad”, se tapa la cara con la nueva blusa que se había puesto.

Cuando llegó la prima
Con la mente obnubilada ya no se acordaba de la prima de su madre, admite. “Cuando la escucho que me llama es que vuelvo en sí. No tenía fuerzas para responderle. Él se había ido y yo ni cuenta me di. Ella parece que se puso a buscarme, y cuando me encontró me preguntó que qué me pasaba. Solo sé que le contesté que me había caído limpiando la ventana”. Ella no indagó más allá de lo que sus ojos pudieron ver. Solo atinó a decirle que a las 3:00 tenían que haber terminado. Era la 1:30.

“Ella me había llevado comida, pero no quise. Lo único que quería era desaparecer”. Terminada esta frase se paró y caminó hacia la única ventana que tiene su casa. Tomó aire. Se volteó de repente y algo inesperado pasó: Se tiró al piso con desesperación. “Diooooooos, odio a ese hombre. No quiero saber de mi mamá. No sé qué me ha dolido más si la violación o que ella no creyera que fue su pastor que me hizo eso”. Toca esperar y cooperar para ayudarla a superar esa crisis que deja bien claro que dentro hay mucho dolor.

Unos 15 minutos más tarde retorna la calma. Es ahora cuando cree que hay que explicar el porqué de su reacción. “No hace falta que te disculpes. De algún modo tienes que deshacerte de esas emociones reprimidas”, se le dijo sin pretender darle una terapia psicológica.

Se lo dijo el mismo día a la mamá
“Mira, mira, atiéndeme, es que fue cruel. Cuando yo llegué a la casa, ella no estaba ahí. Me bañé y me acosté. Mi hermano me preguntó por qué lloraba y le dije que me sentía mal, me puso la mano en la cabeza y me dijo que yo tenía fiebre. No le hice caso y seguí llorando”, dice ahora más tranquila.

Eran como las 5:00 de la tarde cuando llegó la madre. La niña ya tenía como dos horas en la casa. “Me dijo tu hermano que estás mala, ¿qué te pasa?”, cuenta que le preguntó su madre. “Le dije que nada, pero me pasó una pastilla y dijo: ‘Eso fue el cloro que te hizo daño’. Gran cloro”, replica. Su hermano es cinco años mayor que ella, y a su cargo quedó la niña cuando a las 7:00 de la noche su madre se fue para la iglesia. “Aunque me quería dormir no podía. Tenía un CD en mi cabeza que se repetía, que se repetía y me atormentaba. Mientras más lo recordaba, más me dolía. En un momento mi hermano volvió a preguntarme. No le dije nada, él es un poco violento”.

Luego pide permiso para ir al baño. Regresa pronto, y sigue el relato. “Como a las 9:00 y pico llegó mi mamá y entró a la habitación que era la misma de ella, me pasó una taza de avena y no la quise. No me hizo mucho caso. Se fue y volvió. ‘¿Fue que te llegó la menstruación ya, que te veo tan rara?’, me preguntó. No, fue que el pastor me violó, eso es lo que tengo, que el pastor me violó y yo soy una niña”, lo cuenta como si se lo estuviera gritando de nuevo. Llora y se agarra las manos como buscando en ellas el respaldo que no recibió de su madre.

“Mentira, muchachita malcriada. Inventadora, eso es para que no te mande mañana a terminar la limpieza. Buena fresca, mejor será que no le digas eso a tu hermano, para que no lo metas en un problema y que vaya y le pase algo por tu culpa. Cualquiera te da dos galletas, buenaÖ”, esa fue su reacción cuando la niña víctima de pedofilia a manos del pastor de la iglesia, le contó el desgarrador motivo por el que se sentía tan mal. Su padre no vivía con ellos. Su hermano no escuchó aquella confesión y fue después que se destapó la verdad, cuando la madre se lo dijo.

La verdad salió a flote
Duró mucho tiempo hablando con su progenitora, solo lo necesario. Pasados algunos meses su abuela paterna, que vive en la Capital, visitó el campo para pasar unos días allá. “Ella siempre me ha querido mucho y le dije que quería irme con ella. Habló con mi mamá y la convenció. Yo sé que fue fácil para mami decir que sí, así salía de mí y seguía en su iglesia”.

A los dos años de haber abusado de aquella niña inocente, una madre lo denunció por haberle hecho lo mismo a su hija de 12. “Aunque se comprobó que sí, no se sabe qué fue lo que hizo la justicia, porque todo el mundo en el campo dice que él vive en Puerto Rico”, lo dice con una expresión de alivio, que bajó la tensión que se había producido en el escenario que escogió para desvelar su frustración. Cuando la madre se enteró de que su niña le había dicho la verdad en aquél momento, trató de hablar con ella, pero ya era demasiado tarde. La violación y su reacción ante el dolor de su hija habían creado la zapata para construir a la chica rebelde que hoy es la protagonista de esta historia.

Las consecuencias que ha sufrido
Cuando ‘La Chica del Batey’, como se hizo llamar, habló del resultado que produjo en ella aquella vil violación, cobró sentido el letrero de la camiseta con la que recibió a los reporteros: “El que me mantenga que se meta”.

 “Es que de mí hablan mucho. Tengo 19 años, y aunque he querido estudiar, lo único que he podido hacer es fracasar. Me casé a los 16 años, y me dejé a los 17. He tenido muchos novios, pero no me enamoro. Mi abuela me recibió aquí otra vez y estoy tratando de portarme bien, pero se me hace difícil, muy difícil”, llora un poco, pero con más sosiego.

 No ha pasado de octavo curso, y jamás ha vuelto a la iglesia. Ante la pregunta de que si cree en Dios, responde de forma asombrosa: “Claro que sí, no fue Dios que me hizo eso. Recuerde que Él nos dio libre albedrío y muchos no lo sabemos utilizar, ese pastor delÖ no lo supo interpretar”, luego de este pronunciamiento mira para todos lados segura de que dio en el clavo.

Se levanta de la sillita plástica donde estuvo sentada casi siempre, recoge un vaso de la mesa, se dirige al área de la cocina que es parte de la misma sala, y desde allá comienza a hablar mientras se va aproximando a su silla: “No es para que se vayan, pero yo voy a terminar diciendo: mujeres cuiden a sus hijos de estos demonios, Satanás anda suelto y no nos queremos dar cuenta. Ah, y créanles a sus muchachos cuando les dicen algo tan peligroso como eso, denuncien a esos abusadores, hablen, que yo no dije nada porque no encontré apoyo”, concluye, al tiempo que se seca las lágrimas con las manos.

Fuente. listindiario.com

viernes, 28 de septiembre de 2018

septiembre 28, 2018

Sacerdote de La Vega violó durante seis años a un menor de edad

El sacerdote Miguel Florenzán Ulloa abusó sexualmente del entonces menor de edad, Víctor Mañón Arias, en el colegio Agustiniano de La Vega y otros escenarios, durante seis años, relata la fiscalía en la solicitud de apertura a juicio depositada en el Juzgado de la Instrucción de La Vega.

Según la acusación, Fray Miguel Florenzán comenzó a seducir a Mañón Arias desde que tenía 11 años de edad y cursaba el 6to de primera. Lo hacía mediante la técnica del adoctrinamiento (formación sesgada, fe ciega, lavado de cerebro) y citarlo a la dirección del colegio.

“Esta conducta de requerir a la víctima a la dirección se repitió constantemente; por lo menos tres veces a la semana, incluso perdiendo clase”, relata la instancia. Añade que afínales del 2014, el imputado lo invitaba con más frecuencia, pero ahora, fuera del horario de clases para permanecer allí hasta las 11 de la noche, en ocasiones.

Víctor Mañón, cuenta en la instancia que se conocerá el próximo 30 de octubre en el Juzgado de la Instrucción, que el sacerdote lo sentaba en sus piernas y se excitaba con él, al punto de tener secreciones en sus pantalones.

La acusación refiere, además, que el sacerdote llevó al entonces menor de edad a una habitación que hay en la dirección del colegio y ahí abusó sexualmente de él. Esa agresión sexual, provocó que sangrara por varios días.

El Ministerio Público dice que el imputado adoptó una actitud posesiva, como si la víctima fuera de su propiedad, lo aisló de sus compañeros y le cuestionaba si había tenido relaciones sexuales con alguno de ellos o ellas.

Fuente: diariolibre.com

sábado, 21 de julio de 2018

julio 21, 2018

"Conseguí que se sentencie a 63 años de cárcel al sacerdote que me violó": Jesús Romero, el joven que logró un castigo histórico en México por pederastia contra el cura Carlos López Valdés

"Fue un camino muy difícil y con muchas trabas. Pero, por fin, después de diez años de denuncias conseguí que se sentencie a 63 años de cárcel al sacerdote que me violó por años".

Quien cuenta esto es Jesús Romero, un psicólogo mexicano de 35 años, víctima de los abusos del sacerdote Carlos López Valdés, de 72.

López Valdés acaba de ser condenado a pasar más de seis décadas entre rejas, en una sentencia que el abogado de la víctima considera "histórica" por ser la primera contra un cura pederasta en Ciudad de México.

Tras conocerse la sentencia, la Arquidiócesis Primada de México aseguró que mantendrá "tolerancia cero" frente al delito de pederastia y que tiene plena disponibilidad para colaborar con las autoridades para procurar la justicia.

Jesús Romero era monaguillo de la Parroquia de San Agustín de las Cuevas, al sur de la ciudad, cuando el sacerdote comenzó a abusar de él.

La primera vez fue en una casa de campo en Cuernavaca a la que el cura lo invitó a pasar un fin de semana, con el permiso de sus padres.

"Mis padres siempre fueron muy creyentes y confiaron en él. Nunca se imaginaron que alguien que consideraban un hombre de fe, un portador de la moral, fuera a hacerme eso", dice.

En la casa de campo le pidió que se durmiera en la misma cama. Entonces tenía 11 años, el sacerdote 50.

En la madrugada sintió que el sacerdote le tocaba los genitales, pero no entendía bien que pasaba y creyó que fue sin querer, que lo hizo dormido.

Pero los abusos continuaron.

"Primero me obligaba a hacerle sexo oral. Después comenzó a penetrarme", le explica el hombre a BBC Mundo.

Fuente: bbc.com

sábado, 9 de junio de 2018

junio 09, 2018

Pastor evangélico violó "a su novia" de 13 años en un motel de San Martín

El pastor la llevaba todos los días a su centro educativo a bordo de un microbús que es propiedad de él.

En cada encuentro le daba 10 o 20 dólares.
Sucedió en San Martín.

Esta tarde de jueves, autoridades de la Fiscalía General de la República (FGR) informaron sobre la condena de David Alonso Torres Rosales a 20 años de prisión por el delito de violación en menor o incapaz agravada en la modalidad continuada en perjuicio de una menor de 13 años de edad.

El dictamen de acusación fiscal, establece que la víctima comenzó a ser abusada sexualmente desde el mes de julio del año 2016 hasta febrero del año 2017, en un motel ubicado sobre la carretera de Oro, en la jurisdicción de San Martín, en el departamento de San Salvador, cuando ella tenía 13 años.

Según la declaración de la menor, ella conoció a Castro en el año 2015, quien es pastor de la iglesia Misión Cristiana La Esperanza, ubicada en Soyapango, a la cual asiste ella. En el mes de septiembre de ese mismo año, el pastor le pidió que fueran novios. La menor relató que un principio no veían de seguido, sino que fue hasta el año 2016 que él comenzó a llevarla a ella todos los días al centro educativo, pues él tiene un microbús de transporte escolar.

Desde entonces, ellos empezaron a tener más contacto, además que hablaban mucho por teléfono celular. Posteriormente, el 5 julio de 2016, el pastor la invitó a comer a Unicentro, luego de comer le dijo que fueran a dar una vuelta a bordo del microbús, hasta llegar a un auto motel, donde le pidió que se ocultara para que nadie la viera. Al entrar, él parquea el microbús y luego se dirigieron a un cuarto: estando allí ella le preguntó que “¿qué hacían allí?”, mientras él, ocultando sus intenciones, le dijo “solo se acostarían un rato”.

Desde esa fecha sostuvieron relaciones íntimas todos los días sábado, además de que Rosales le daba 10 o 20 dólares en cada ocasión que mantenían relaciones sexuales. De acuerdo con la investigación de la Fiscalía, los padres la dejaban ir debido a que ella decía en casa que iba a la iglesia.

Fuente: elblog.com

martes, 13 de febrero de 2018

febrero 13, 2018

Condenan falso pastor violó varias mujeres en casa usaba como iglesia

Un supuesto pastor evangélico y una mujer fueron condenados a 15 y 5 años de prisión por el Tribunal Colegiado de Puerto Plata, tras ser encontrados culpables, como autor y cómplice, de violación sexual en perjuicio de varias mujeres de esta provincia.

Los sentenciados son Melvin David Quiroz (El pastor), a quien se le dictó 15 años, y Ana Rosmery Brito, cinco, quienes de acuerdo a la instancia presentada por el Ministerio Público, cometieron los hechos entre el 2016 y el 2017 en una casa del imputado, la cual utilizaba como “iglesia evangélica”.

Indica que Quiroz, fingiendo ser pastor, entre otras cosas, le manifestaba a sus víctimas al momento del abuso sexual “que Dios le había dado poder a través de su semen para sacarles los demonios y que toda mujer que le recibiere mediante acto sexual quedaría libre de pecados”.

La información fue suministrada a través de una nota de prensa, la cual indica que una de las víctimas expresó en audiencia que el condenado y su cómplice les dijeron que ella tenía un espíritu de enamoramiento y lesbianismo y que para despojarla de eso ella debía sostener relaciones sexuales con “El pastor”, según un mandato de Dios.

Los fiscales José Armando Tejada y José Vargas demostraron la culpabilidad de los imputados ante los jueces que integraron el tribunal, que preside el juez José Juan Jiménez.

Los imputados, quienes deberán cumplir las penas establecidas en los centros de corrección y rehabilitación San Felipe, de Puerto Plata, y Rafey Mujeres, en Santiago, fueron acusados por el Ministerio Público de violar las disposiciones establecidas en los artículos 59, 60 y 331 del Código Penal Dominicano.

Fuente: hoy.com.do

jueves, 28 de diciembre de 2017

diciembre 28, 2017

Sacerdote violó por primera vez a su sobrina de 14 años en terreno de la iglesia

De acuerdo con el reporte fiscal, fue la propia madre de la menor de edad quien interpuso la denuncia tras enterarse de lo que su hija sufrió.

El tiene 49 años de edad
Ocurrió en Izalco

La Unidad de Atención Especializada de la Mujer (UAEM) de la oficina de la Fiscalía General de la República (FGR) de Santa Ana ordenó la captura del sacerdote de la Iglesia Anglicana José Ciro García Aguilar, de 49 años de edad, acusado de violar a su sobrina de 14 años de edad.

Según el reporte extendido por elementos de la FGR, el suceso ocurrió el 14 de abril de 2017, en el municipio de Izalco, departamento de Sonsonate, lugar donde él es el líder espiritual de la iglesia antes dicha.

El jefe de esta oficina, Fiscal, Max Muños, confirmó que el imputado fue detenido mediante orden de detención administrativa, el 16 de diciembre de 2017, en el cantón Pushtan, acusado del delito de violación en menor e incapaz.

De acuerdo con el  informe de la Fiscalía, el 12 de diciembre del corriente año, la madre de la víctima interpuso la denuncia contra José Ciro García Aguilar por el delito de violación en perjuicio de su hija.

Por su parte, la víctima relató que este mes de diciembre fue la cuarta vez que tenía relaciones íntimas con el sacerdote, pues la primera relación sexual la tuvo el 14 de abril de 2017, en el terreno de la iglesia ubicada en el municipio de Izalco.

El requerimiento contra José Ciro García Aguilar será presentado el 19 de diciembre de 2017, por La Unidad de Atención Especializada de la Mujer en Santa Ana, en horas de la mañana, ante el Juzgado de Paz de Izalco.

Fuente: elblog.com

domingo, 24 de diciembre de 2017

diciembre 24, 2017

Cadena perpetua para un exsacerdote que violó y mató a miss de Texas: Isabel Garza

Un tribunal del condado de Hidalgo (Texas) sentenció hoy a cadena perpetua a un exsacerdote por haber violado y asesinado en 1960 a la hispana Isabel Garza, una joven maestra y exreina de belleza de ese estado sureño.

John Feit, de 84 años, fue declarado culpable de un cargo de asesinato con premeditación 57 años después de que Garza fuese vista por última vez en la Iglesia del Sagrado Corazón de la ciudad fronteriza de McAllen (Texas).

Con esta sentencia, se resolvió el caso frío más antiguo de la historia de Estados Unidos, según informaron los medios locales.

El jurado halló a Feit culpable tras seis horas de deliberación y después de considerar la propuesta del fiscal, que pidió una sentencia de 57 años, un año en cárcel por cada año que el exsacerdote había pasado en libertad desde el asesinato de la joven hispana.

La defensa reclamó libertad vigilada para el asesino, basándose en su avanzada edad y estado de salud.

Garza, que tenía 25 años en aquel entonces, acudió el 16 de abril de 1960 a confesarse a la iglesia local durante los días de Semana Santa y luego desapareció misteriosamente sin dejar rastro.

Sin embargo, su cuerpo fue encontrado cinco días después en una acequia en McAllen, junto a un candelabro de la Iglesia del Sagrado Corazón y un visor de diapositivas que la policía determinó que era propiedad de Feit.

La autopsia concluyó que Garza fue violada mientras estaba en estado comatoso y murió asfixiada, según recogen varios medios locales.

Las autoridades consideraron que Feit era el principal sospechoso en el caso, pero no fue acusado de manera formal y poco después abandonó la ciudad fronteriza por petición de sus superiores en la iglesia de McAllen.

Así, Feint dejó el sacerdocio y se mudó al estado de Arizona, dónde comenzó una familia.

Precisamente, el sospechoso fue detenido en Phoenix (Arizona) en febrero de 2016, después de que un fiscal del condado de Hidalgo ordenase reabrir el caso de la muerte de Garza.

Desde su arresto, Feint, que siempre defendió su inocencia, ha permanecido detenido en una cárcel de Texas tras fijársele una fianza de 750,000 dólares en efectivo.

Fuente: elnuevodia.com

miércoles, 6 de septiembre de 2017

sábado, 15 de julio de 2017

julio 15, 2017

Pastor evangélico secuestró, violó y mató a niña de ocho años (VIDEOS)

La menor de edad fue a comprar medicamentos, pero con engaños el hombre se la llevó

¡Justicia! Hace más de diez días una menor de edad de tan solo ocho años y que responde al nombre de " Guisell" desapareció en  Huancayo cuando había ido a comprar medicamentos.

El deteneido de nombre Fernando Matos Paucar (37) es un pastor evangélico quien habría confesado haber cometido el horrendo crimen.

La niña fue a comprar medicamentos, pero en imágenes de las cámaras de seguridad se puede ver a la pequeña caminando al lado de un hombre quien con engaños se la llevó pues le habría prometido darle regalos.

Tras esto, el sujeto se llevó a la pequeña a su casa, lugar donde la violó para después asesinarla y esconder el cuerpo durante dos días debajo de su cama.

Luego, sacó el cuerpo dentro de un costal y lo llevó hasta el riachuelo en Izcuchaca - Huancavelica, donde lo arrojó.

ENCUENTRAN EL CUERPO

Acaba de informarse que las autoridades han hallado el cuerpo de la menor de edad, tras haber sido guiados por el asesino hasta el lugar donde lo abandonó. 

Fuente: ojo.pe

martes, 4 de julio de 2017

julio 04, 2017

Iglesia perdona a sacerdote con VIH que violó a 30 niños

Usaba su "llamado" para ayudar a niños de escasos recursos.

Un sacerdote llamado José García Ataulfo fue absuelto por la Iglesia Católica para que no enfrentara cargos criminales por violar a casi 30 niñas menores de entre 5 y 10 años de edad.
 
El sacerdote fue destituido y no enfrentará cargos criminales a pesar de que se sabía que era portador de VIH cuando abusó de los menores y tras haber admitidito las violaciones.
 
Atualfo admitió haber violado a las niñas, muchos de las cuales eran indígenas de Oaxaca, un estado en el sur de México, un lugar conocido por su gran población indígena.
 
Según medios de ese país, una madre de las víctimas envió una carta al Vaticano para solicitar una reunión con el Papa y exponer el caso, recibiendo una respuesta negativa ante la petición, “de que el asunto estaba cerrado”.

Fuente: NSM

lunes, 26 de junio de 2017

junio 26, 2017

Joven salvadoreño impartía clases bíblicas y violaba a sus alumnas

El salvadoreño trabajaba en una casa hogar

Un hombre de origen salvadoreño fue capturado este domingo en una casa hogar de Tegucigalpa, Honduras, donde impartía clases de biblia y violó a varias niñas del centro.

La Agencia Técnica de Investigación Criminal de Honduras,  efectuó la detención preventiva del ciudadano salvadoreño Stanley Aleinikov Flores López, de 24 años de edad, acusado por los delitos de violación especial y actos de lujuria agravados en perjuicio de una menor.

Según la investigación efectuada por agentes asignados al Grupo de Investigación de los Delitos en Contra de la Libertad Sexual de la ATIC, el sospechoso labora en una casa hogar, desde octubre de 2016 a la fecha.

El salvadoreño comenzó a impartir clases de biblia a los menores de dicho centro al grado que lo llamaban “pastor o capellán”.

Aprovechando esa condición, según la investigación se abusó de una menor, desde enero de este año.

Fuente: elblog.com

sábado, 4 de febrero de 2017

febrero 04, 2017

Político estadounidense admite que violó a una niña de 4 años

Richard Kennan, quien fuera alcalde de la cuidad de Hubbard (Ohio, Estados Unidos) entre 2010 y 2011, está acusado de violar a ocho personas —entre ellas, una niña de 4 años— e intentar ese acto con otras 12, según informan medios locales.

Desde septiembre de 2013 y durante un periodo de tres años, Kennan acosó y abusó en diversas ocasiones de esa menor quien, según la versión que el antiguo político explicó a un trabajador social, le habría provocado y participaba de los hechos "de manera voluntaria".

Este exmandatario ha reconocido sus delitos ante su esposa, un pastor, un trabajador social, su hermano, su cuñada y durante las terapias grupales de un centro psiquiátrico, en donde se internó por propia iniciativa porque tenía tendencias suicidas.

El acusado se ha declarado inocente y se someterá a juicio en abril de 2007. De momento, ha quedado en libertad tras pagar una fianza de 75.000 dólares.

Fuente: actualidad.rt.com

martes, 24 de enero de 2017

enero 24, 2017

Un hombre viola a su hija menor más de 60 veces porque no estaba "en sus cabales"

Un hombre oriundo de Ciudad Real (España) ha confesado en un juicio celebrado este martes que violó a su hija menor de edad (llegando a mantener relaciones sexuales completas) en más de 60 ocasiones desde 2008 hasta 2014, informa la agencia Europa Press.

En concreto, el hombre, identificado como J.A.M.G., ha reconocido que agredió sexualmente a su hija por primera vez cuando tenía apenas 7 años y que lo hacía "dos o tres veces al mes". El acusado lo ha explicado diciendo que no estaba "en sus cabales" y ha negado que durante las agresiones amenazara y pegara a la menor.

La madre de la víctima, que ahora tiene 15 años, ha relatado que la joven contó lo que ocurría a un grupo de parientes, momento en el que la mujer echó al hombre de la vivienda familiar.

El fiscal ha pedido para J.A.M.G. 14 años y 6 meses de cárcel, orden de alejamiento y la pérdida de la patria potestad.

Fuente. actualidad.rt.com

miércoles, 13 de abril de 2016

abril 13, 2016

Periodista que violó a niña y difamó a un pastor es candidato al Congreso por Perú

Candidatos aún no se explican cómo la dirigencia central de Solidaridad Nacional aceptó en su lista a un ciudadano que en 2003 estuvo recluido en el penal de Picsi por tres meses, por difamar al pastor evangélico Fernando Moreno Ávalos, líder de la iglesia Pentecostal de Chiclayo.

Óscar Enrique Maeda Ascensio, un periodista que fue acusado de difamar a un pastor y violar a una menor de edad, ha sido incluido en la lista de candidatos al Congreso por Lambayeque, Perú, esta falta de moral y ética ha generado una discusión en las filas del partido que lidera Luis Castañeda Lossio.

Los primeros en criticar a Óscar Enrique Maeda Ascensio, fueron sus compañeros de lista Virgilio Acuña Peralta y el ex congresista Rafael Aíta Campodónico, informó el diario El Comercio de Perú.

Ambos candidatos aún no se explican cómo la dirigencia central de Solidaridad Nacional aceptó en su lista a un ciudadano que en 2003 estuvo recluido en el penal de Picsi por tres meses, por difamar al pastor evangélico Fernando Moreno Ávalos, líder de la iglesia Pentecostal de Chiclayo.

Óscar Enrique Maeda Ascensio, pasó por un proceso judicial por el delito de violación de la libertad sexual en agravio de una niña de 11 años, según consta en el expediente 2007-2761-0-1706-JR-PE-11. Además, Maeda tiene pendientes varias denuncias por difamación en agravio de otras tres personas.

El Comercio de Perú, entrevistó a Enrique Maeda, y este señaló que en el caso de abuso sexual solo ha sido mencionado como testigo, aun cuando se puede leer en el expediente que la menor lo acusa como uno de sus abusadores.

Enrique Maeda, justificó que todas las acusaciones por difamación en su contra fueron iniciadas por personajes que denunció en su programa radial. “Todo lo que he dicho lo puedo probar, esos personajes me acusan, pero yo probaré todo lo que dije”, afirmó.


Fuente: noticiacristiana.com